La
capital del estado ha sufrido a mares durante los años recientes. Lejos de
avanzar, se ha paralizado y en cierto modo, frente al dinamismo de otras
ciudades, la nuestra parece ser una ciudad en retroceso.
La
corrupción, la indolencia, la ineficiencia, la dejadez, la impunidad, el
desorden, la desidia, la omisión, la mentira, la simulación y la arbitrariedad,
entre otros tantos males, tienen secuestrada a la ciudad.
Es
decepcionante, pero el, presente de la ciudad es el mismo de hace al menos
cuatro administraciones públicas del PRI y del PAN. Los problemas de siempre,
no solo no se han resuelto sino que se han agudizado. Que caiga una ligera
llovizna representa el latente riesgo de inundación en áreas desatendidas de la
capital.
Caminar
en la penumbra de muchas calles, es también un riesgo, más si uno se topa con
elementos de la policía que, se supone, están para proteger a la gente.
Avenidas destruidas, con baches y hoyancos; basura por doquier, parques sucios
y olvidados.
La
ciudad empeñada en crecer gracias al esfuerzo de sus habitantes, se ha visto
atada como en camisa de fuerza por la burocracia y los intereses del gobierno
municipal con los especuladores del suelo.
Es
una gran desilusión, pero si usted amable lector, va de visita a Zacatecas, Querétaro
o a cualquier ciudad de Guanajuato o incluso a Aguascalientes, con resignación
se podrá convencer de que la capital potosina se está quedando atrás. Lo
incomprensible es que en esos ligares hay gobiernos igual que los ha habido en
la capital, ya sean del PRI o del PAN.
Eso
querría decir que es nuestra clase política la que está fallando groseramente a
la hora de gobernar. No solo no lo hacen bien, sino que todo lo vienen a
empeorar y, peor aún, en esa actitud irresponsable, se conceden entre sí impunidad.
Para
las elecciones de junio próximo, hay nueve candidatos registrados. Nueve
buscarán ganar la presidencia municipal. Nueve parecen ser multitud y no un
reflejo de diversidad y pluralidad de opciones.
Xavier
Azuara Zúñiga, Manuel Lozano Nieto, Ricardo Gallardo Juárez, Joaquín Antonio
Muñoz Mendoza, Luz María Lastras Martínez, Gerardo de la Rosa Jourdain, Belinda
Badillo Rodríguez y Jaen Castilla Jonguitud son los candidatos a la presidencia
municipal.
Nueve
candidatos que empiezan campaña por el voto de un electorado capitalino harto
de votar cada tres años sin que las promesas que les hicieron se cumplan. Nueve
candidatos en campaña para recitar por enésima y cansina vez una problemática
citadina que todos nos sabemos de memoria.
Se
han registrado nueve candidatos y el reto es mayor, es un reto tan grande que
bien visto, ninguno de ellos está como lograr lo urgente: rescatar de la
quiebra a un ayuntamiento que ha sido saqueado.
El
reto es mayúsculo porque no solo se trata de gobernar desde un ayuntamiento
endeudado y debilitado, sino que reclama de acciones concretas que en primer
lugar pasan por la necesidad de hacer justicia. Es decir, que paguen los que
asaltaron el erario municipal.
Mario
García Valdés ha sido un fracaso, una caricatura, un don nadie de quien nadie
se acordará sino para causar lástima y mofa. Tuvo la oportunidad de recuperar
la credibilidad ciudadana, pero prefirió proteger a Victoria Labastida y su grupo de pillos; eso nadie se lo perdona.
La
ciudad necesita de una autoridad municipal comprometida con la sociedad y no
con los partidos, no con el gobernador, no con los grupos económicos de poder.
La ciudad necesita de un alcalde o alcaldesa que en su primer acto de gobierno
lleve ante la justicia al antecesor. La omisión es también un acto de
corrupción.
La
capital necesita urgentemente de muchas cosas, de muchas acciones de gobierno,
necesita de un liderazgo probo, honesto, capaz, comprometido. Es de dudarse de
que entre las nueve opciones esté el presidente municipal que se necesita.
Igual
que en la elección de gobernador, en la capital únicamente hay dos opciones
políticas con más o menos oportunidad de ganar: el PRI, el PAN. A menos que
ocurra un desastre en esos dos partidos, el PRD no tiene cómo ganar la capital.
Las
candidatura del resto de partidos como el PES, MORENA, PANAL, MC y PH son pura
decoración en un sistema política que una su endeble confianza en una
pluralidad falsa. Todos son refritos, todos son reciclaje, su origen está en
los partidos que ahora criticas o con los que en otras candidaturas se alían.
Tal
vez no exista de otra sino ser pesimista, pero es muy probable que con quien
resulte electo presidente municipal, todo vaya a seguir siendo igual. Eso lo ha
demostrado la alternancia capitalina desde hace décadas: se van unos y los que
llegan o son iguales o resultan peores.
Pobre
de la ciudad, dizque la joya de la corona electoral, tan ambicionada por los
políticos y tan maltratada por ellos mismos. Pobre ciudad, tan deseada y luego,
tan manoseada, tan saqueada y tan violada.
San
Luis Potosí, la capital, hace tanto
tiempo que no tiene un buen presidente municipal, hace tanto tiempo que ya es
difícil recordar si alguna vez ha tenido un buen alcalde.
Igual
que en la elección de gobernador, en la ciudad, de los nueve no se hace uno.
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