lunes, 23 de febrero de 2015

Se ensombrece el horizonte electoral del PRI

Parecía que todo les marchaba bien. El desaguisado, la broca, las acusaciones, el pleito a muerte estaba en otro lado. Parecía que las cosas iban en el sentido correcto y que el carro completo sería cuestión solo de contar los meses y días que faltan para el siete de junio.

De pronto, con el estruendo propio de la nota roja, el Partido Revolucionario Institucional ha sido sacudido por uno de sus demonios más oscuros: el crimen político.

El tricolor, su candidato a gobernador y el gobernador saliente han sido fulminados por una realidad tan obstinada como elocuente: en el PRI sus asuntos se resuelven a balazos, así como se hacía en el siglo pasado, hace apenas unas décadas.

Junto al crimen de Cecilia Izaguirre, presidente del PRI en el municipio de Launillas, llegó una andanada más. La de Fernando Pérez Espinosa y su candidatura a gobernador por el PRD, PT y Conciencia Popular.

Dos golpes contundentes por necesidad a un partido que no se puede deshacer del escándalo, es su esencia, su naturaleza.

Es simple y descarnado. El diputado suplente de Federico Ángel Badillo, mandó matar a su suegra porque apoyo a otro candidato a la presidencia municipal. Un priísta matando a una priísta. Cuanta miseria hay en la política y en eso que llaman el Nuevo PRI.

Mientras que en Acción Nacional arrecia la guerra interna por el antidemocrático proceso que llevó a Sonia Mendoza a la candidatura para gobernador, en el remedo de izquierda potosina que de nuevo va por los despojos que deja el PRI. No es la primera vez que eso pasa. Cero y van tres.

Con el PAN fracturado y una izquierda desarticulada, el PRI estaba ante el mejor de los mundos posible, sin embargo, está ahora al filo de la navaja. Ayer, cuando Juan Manuel Carreras registró su candidatura a gobernador ante el Consejo Estatal Electoral, San Luis Potosí destacaba en la prensa nacional: crimen político en San Luis Potosí, un diputado manda matar a su suegra y presidenta del PRI en Lagunillas.

Las imágenes que muestran a Javier Patiño Arellano en  una fiesta junto al gobernador Fernando Toranzo, despiertan la misma sospecha como le ocurrió a los que se tomaron la foto con José Luis Abarca.

Y está la otra imagen que publicó el portal de noticias Código San Luis. El presunto autor intelectual del crimen a la mesa con Eduardo González Sierra y con Cándido Ochoa Rojas. Los tres en una fiesta, en una comilona.

El PRI de nuevo en su propio infierno, el de las traiciones. De eso se alimentan y de eso crecen muchos priístas que en la búsqueda del poder no tienen ni encuentran límites. La traición y la incongruencia, cartas de presentación de un partido donde sus dirigentes traicionan hoy y mañana también.

El arranque de la aventura electoral del PRI y su alianza con el PVEM y PNA empieza sobre las arenas movedizas del escándalo.

Un presunto asesino de una priísta que es amigo del gobernador, un candidato a gobernador que ¿es o fue? colaborador del gobernador, un riesgo potencial de cristalizar un proyecto transexenal de gobierno, un ex presidente del PRI que se va a la oposición y el lánguido y precario saldo de un gobierno poquitero y plañidero como el de Toranzo no son precisamente las mejores circunstancias para construir una campaña ganadora.

Si algún milagro ocurre y en el PAN se dan cuenta de que aun hay tiempo para acabar con su pleito interno, es probable que se percaten que la fortuna no les ha dado con la puerta en las narices y que, si se apuran, hasta pueden ganar la gubernatura.









martes, 17 de febrero de 2015

El PAN se derrumba, se divide, se fractura y el pleito apenas empieza

El Partido Acción Nacional está roto. Su proceso interno para elegir candidato a gobernador ha sido una bomba molotov que le ha estallado en la cara al partido. Acción Nacional mostró su peor rostro, el que lo emparenta con el viejo PRI del fraude, de la trampa, de la simulación, de la ambición, de la ilegalidad.

El triunfo de Sonia Mendoza tiene aroma de derrota. Gana ella, pero el partido ya perdió. Ha perdido la confianza de sus propios militantes. La confianza de la sociedad la perdió desde hace seis años con el gobierno de Marcelo de los Santos y es probable que tarden muchos años en recuperarla.

La victoria de Sonia Mendoza es para el Revolucionario Institucional la mejor de las noticias. La saben candidata débil, limitada. En el PRI debe haber desde ya sueños, de triunfo con ribete avasallador para junio próximo: van contra un partido dividido, roto por dentro y tan enlodado que del blanco de su escudo poco debe
quedar.

Una elección bajo sospecha. Una elección llena de dudas. Una elección sucia. Desde la precampaña, Mario Leal Campos denunció la entrega de despensas y la compra de votos y luego, el mismo domingo de la elección adelantó que la impugnaría porque había irregularidades mayores. Luego se reunió con Sonia Mendoza y sus denuncias se le olvidaron.

Antes del inicio del proceso interno, cuando Octavio Pedroza se retiró de la lucha por la candidatura, ya apuntaba con actitud crítica que el partido estaba en manos de un grupo acostumbrado a comprar apoyos. Denunció con meses de antelación a la jornada del domingo, que un grupo (el Círculo Azul) controla todo. Ellos definen quien y como se gana.

Desde hacía meses había dicho lo que Alejandro Zapata dijo tras el conteo de votos de la segunda vuelta que le dio el triunfo a Sonia Mendoza: que en el PAN se practica ahora lo que antes se criticaba del PRI, es decir, el fraude.

El PAN está en loa peor circunstancia posible. Tiene la mirada de la opinión pública puesta en su desaseada elección y ésta se encuentra en vías de entrar en su fase de judicialización. El PAN no solo está dividido en el sentido retórico y simplista del término. Está roto y no hay nada que lo pueda unir.

El mensaje de Alejandro Zapata a través de un video es demoledor. Va contra el presidente del partido, Héctor Mendizábal Pérez y va contra la intervención del gobierno del estado. Si Fernando Toranzo habrá pensado que el PRI podría perder la gubernatura, pero de ocurrir eso no será con Alejandro Zapata que muy probablemente lo llevaría a él, al doctor y a varios de sus colaboradores a la cárcel.

Por eso en el palacio de gobierno están felices. Cuando el doctor deje de ser gobernador se podrá ir tranquilo. Por eso ganó Sonia Mendoza, destacada miembro de un grupo habituado a negociar lo que sea, sin límites.

Igual que a nivel nacional, el partido está roto en dos, dos retazos que así por separado de poco valen y cuyo potencial electoral es mínimo. Nunca antes el PAN había trabajado y hecho las cosas con tanta eficiencia en beneficio del PRI. 

Casi se puede ver ya. La alcaldía de la capital para el PAN y la gubernatura para el PRI. La mayoría en el legislativo para el PRI y las migajas para el PAN. Las presidencias municipales importantes y aquellas como pueblo fantasma para el PAN. Aunque suene absurdo, pero hay panistas que ahora tienen el control del partido, que eso les parece genial.

La impugnación al proceso interno por parte de Zapata representa apenas el inicio de un calvario para el partido, lo que en su caso, contribuirá a dañar aún más la deteriorada imagen de un partido que antes, hace décadas, presumía de la limpieza y legalidad democrática de sus procesos electivos de candidatos. De unos años para acá, más bien deberían de avergonzarse.

lunes, 9 de febrero de 2015

Un voto por el amor de Dios

Las campañas electorales resultan odiosas, aborrecibles y en sus peores momentos, se transfiguran en apología de la farsa. Un festín de propaganda, un rosario de promesas, un torrente de retórica.
 
Es cuestión de días sino es que de horas para ver a los candidatos de arriba para abajo, omnipresentes en colonias, sindicatos, ejidos o mercados; siempre obsequiosos, con esa excesiva obsequiosidad de quien quiere quedar bien a toda costa.
Los candidatos a punto del servilismo, movidos por fuerzas inconmensurables soltarán discurso tras discurso y no habrá poder humano que los pare.
Los candidatos aparecerán en el momento menos pensado, así como llegan las desgracias y empezarán a hablar casi soñadoramente y, le pondrán miel a sus palabras para endulzar el oído de sus potenciales votantes.
Luego, sacarán su provisión anual de sonrisas, sacarán del repertorio una variada gama de buenos modales y en tono festivo le preguntarán a la gente ¡Qué puedo hacer por usted? Y luego, los mismos candidatos responderán de inmediato en todo afectado y sensible: a sus órdenes, lo que usted diga.
Miré, dirá un candidato, sé que muchos creen que los políticos no somos gente de fiar, que muchos otros les han empeñado su palabra y no les han cumplido, que vienen por su voto y ya no regresan, pero permítame decirle que conmigo eso no va a ocurrir.
Lo que  me interesa es servir a la sociedad, de estar con ustedes, palpar sus problemas, saber cómo viven, escuchar su voz y darles respuestas. Quiero ser su representante para servirles no para servirme.
Provengo de una familia honorable, comprometida con la gente, honesta, trabajadora. En mis raíces está el amor por mi tierra, mi compromiso es trabajar por ustedes, servirles a toda hora, esforzarme sin detenerme ante la fatiga.
Conozco sus problemas, sé cómo resolverlos, conozco sus sueños y anhelos, sé cómo cristalizarlos, hacerlos realidad.
Así dirán los cientos de candidatos y creerán que todos quedarán conmovidos ante su desinteresado afán por servir a los demás.
Los candidatos saldrán a diario en la prensa, aparecerán sus fotografías con niños en brazos, en amoroso abrazo con la ancianita, de la mano del campesino, comiendo en la fonda con albañiles y peones, rodeado de universitarios o atento a los consejos de los viejos.
Desde muy de mañana, al verse al espejo y relamerse la cabellera se dirán que es cierto, que llegare a ser un funcionario de extraordinaria eficacia, que acabaré con los arribistas, que revolucionaran la administración pública.
Los candidatos verán sus nombres y consignas en los muros de cualquier colonia, se admirarán de su porte en los grandes espectaculares, se escucharán y verán en la radio y la televisión y creerán lo que diga su séquito de aduladores.
Slogans, pronunciamientos, proyectos, propuestas, discursos, debates, mesas de discusión, foros, talleres, convenciones y tal, los candidatos estarán en donde uno menos se imagina con tal de que alguien los vea y escuche. Si les pidieran ir al infierno, irían.
El calendario electoral 2015 en México marca comicios el siete de junio para renovar 300 distritos de mayoría a la cámara de diputados, en tanto que en nueve estados se elegirá a gobernadores, alcaldes y diputados locales.
En San Luis Potosí buscan hueso para gobernador, para 15 diputados de mayoría y doce de representación proporcional, siete diputaciones federales y 58 presidentes municipales. 128 millones de pesos y unos miles más para que los candidatos de todos los partidos financien su menú de fórmulas salvadoras.
En serio, ya vienen las campañas y los candidatos poblarán todo, ocuparán cualquier resquicio imaginable y como es de esperarse ocultarán su verdadero rostro, se pondrán un disfraz de acuerdo con la circunstancia, lo importante será que les vean investidos de nobleza y buenos sentimientos, ya luego podrán enseñar garras y dientes.
Los candidatos soñarán con fervor, ojalá nos lleguen los tiempos de vacas gordas.

jueves, 5 de febrero de 2015

Inseguridad en tiempos de Toranzo


Uno de los pasivos más ofensivos que dejará Fernando Toranzo Fernández es el de la inseguridad pública. Aunque es un asunto relacionado con la policía, a la hora de revisar resultados, el demerito alcanzado en la administración traerá por necesidad un costo político electoral.

Toranzo habitará en la memoria colectiva como el mandatario en cuya administración hubo más muertos que nunca. Seguro que nadie quiere pasar a la historia con esa lápida sobre la espalda, pero el doctor sabrá hablar de ello apenas pasen unos meses y se convierta en ex gobernador.

Las decenas de miles de muertos cobraron factura mortuoria a Felipe Calderón. La prolongada pesadilla que representó su sexenio en cuanto a sangría humana se refiere, fue tan lejos que los ciudadanos enviaron al partido del entonces presidente, el PAN, al tercer lugar en los comicios presidenciales.

Los ciudadanos hartos de ver los horrores de la muerte a toda hora y por doquier, le dieron su confianza al PRI y Enrique Peña Nieto, quien luego de ganar la presidencia ofreció alcanzar un México en paz       que aún no llega.

El recuento de decenas de miles de muertos no ha terminado aunque ya no está Calderón y el México en Paz ha desaparecido de los discursos.

A muchos pareciera que se les olvida, pero la pesadilla continúa, solo que los recuentos ya no son tema de portadas periodísticas ni de espacios informativos de horario triple A.

El panorama sigue siendo muy complicado y en San Luis Potosí, Fernando Toranzo dejará la huella de su ineficiencia e irresponsabilidad.

Veamos.

Durante el quinto año de gobierno de Fernando Toranzo Fernández se cometieron 326 homicidios, de los cuales, 229 fueron relacionados con la delincuencia organizada.

Enero de 2014 fue el mes más violento con cuarenta crímenes reportados y el de menor incidencia fue septiembre con veinte.

Se denunciaron trece secuestros y 84 casos de extorsión.

17 mil 499 fue el total de delitos del fuero común denunciados el año pasado ante el Ministerio Público. De ese total, cuatro mil 616 fueron robos. En San Luis Potosí se reportaron 773 vehículos robados, es decir, un promedio de dos al día.

En suma, desde el inicio de la actual administración, mil 740 personas han sido ejecutadas, 110 más han sido secuestrados y se han robado nueve mil 389 vehículos. En lo que va de la administración saliente han sumado 822 denuncias por extorsión.

El sexenio de Toranzo ha sido el más violento de los últimos veinte años.

Podrá justificar que él recibió un estado con un problema creciente, que a él le dejaron una situación crítica, que le heredaron una policía protectora de delincuentes, desorganizada, maleada y sin espíritu ni compromiso de servicio. Sin embargo, eso es lo mismo que él estará dejando.

Toranzo ofreció resolver el problema de la inseguridad y no lo ha cumplido. Dijo que regresarían a San Luis Potosí los días de paz tranquilidad y eso no es cierto. Le falló a la gente que le dio su voto, le falló al estado al que le juró hacer prevalecer la ley y no la muerte.

Juan Manuel Carreras López, precandidato del PRI a la gubernatura y ex integrante del gabinete de Toranzo la tiene realmente difícil.

Tendrá que decirle a la gente que el gobierno del que formó parte falló feamente en materia de seguridad. Tendrá que decirle a la gente que Toranzo se equivocó o bien, que no tuvo tamaños ni audacia ni valor suficiente para enfrentar la crisis de inseguridad.

Tendrá que voltear a ver a su ex jefe y decirle junas cuantas verdades, no solo en relación a la inseguridad sino a muchos asuntos más que requerían de un gobernador más comprometido con los ciudadanos.

No será fácil para el precandidato Carreras salir a las calles en busca de apoyo cuando el saldo del gobierno surgido de su partido es tan precario.

¿Cómo pedir el voto para él y el PRI cuando Toranzo dejará un panorama de unos dos mil ejecutados?

Lo menos que podrá hacer el precandidato Carreras es repetir el compromiso francamente simulador y demagógico de Toranzo: vamos a recuperar la paz y tranquilidad perdidas es a estas alturas una mentada de madre, un insulto barato.

Más allá de si se presume que Carreras es el candidato del gobernador, lo que hay que entender es que la probable continuidad a una administración tan pusilánime y gris, es un riesgo palpable. Los potosinos no merecen eso.

Carreras ha empezado su labor política como precandidato y está obligado a hacerlo con inteligencia. Inteligente, tan inteligente como deshacerse de la sombra de Toranzo como quien sale a la calle a dejar la bolsa de la basura.

Cuando Carreras empiece a hacer pronunciamientos públicos y compromisos en cuanto a la grave ausencia de seguridad para los ciudadanos, tendrá que admitir que su partido, en la persona del gobernador no ha ofrecido buenos resultados y que Toranzo es responsable de ello.

No desmarcarse de ello representará sumisión y complicidad y el precandidato de un PRI con focos de alerta en San Luis Potosí no debe estar para diplomacias.

Que empiece el deslinde y la crítica por el desastroso saldo de la inseguridad, por el reconocimiento de que las políticas públicas no funcionan en el combate a la inseguridad en San Luis, que se comprometa a no repetir la simulación en que incurrió el doctor.

Si Carreras López no empieza a demostrar que Toranzo no está detrás de él y de su candidatura, entonces muy pronto será como él: un doctor, también, timorato pero soberbio, creído de sí mismo pero falaz y mañoso; alguien que anda con aires de demócrata pero que no permite otra cosa sino solo su voluntad.


En efecto, un político mezquino que un buen día dijo que San Luis Potosí necesitaba un doctor para atender todos sus males y que a la hora de enfrentarlos le temblaron las manos. A estas alturas ya está más que claro que San Luis no necesita más de un doctor, a menos de que Carreras diga y demuestre lo contrario.