Tras la temprana
debacle interna del PAN rumbo a los comicios del siete de junio, en las huestes
del PRI, no en las trincheras militantes sino en los capelos en que se exhiben
“distinguidos” miembros del partido, se ha fortalecido la idea de que el
triunfo electoral está a la vuelta de la esquina, de ahí que una horda de
priístas se hayan sumado o busquen con ansia acomodo en el equipo de campaña
del candidato a gobernador, Juan Manuel Carreras López.
Mientras que la
guerra interna en Acción Nacional empieza a causar estragos en la naciente
campaña de Sonia Mendoza, damnificada del relevante de apoyo de los grupos de
Octavio Pedroza y Alejandro Zapata, en el PRI al candidato le sobran oficiosos
que se han ido acercando como una plaga.
Los presuntos
aspirantes a la candidatura que hoy es de Carreras, exigieron cabida de algunos
de los suyos en lo que ya creen será la campaña ganadora, de modo tal, que en
aras de la pregonada y venerada unidad priísta se les dio a cada cual su
partecilla del pastel.
Son muchos los que
han llegado y con el sello torancista más, pero de éstos destaca por necesidad
el caso de Fernando Chávez Méndez. El ex titular de la SEDESORE se ufanaba de
que en 2009, puso su camioneta para la campaña del doctor candidato, es más,
que de hecho la camioneta quedo inservible tras recorrer la entidad con el
futuro gobernador a bordo.
Le dieron la SEDESORE y obviamente, al
ser colocado por Toranzo en la campaña de Carreras, le dieron el rango similar,
es decir, el de la vinculación social. Es decir, el que decía encabezar el
combate contra la pobreza, es hoy el que encabeza el combate a discreción por
el voto.
Le acompaña otro
priísta de los tiempos de Fernando Silva Nieto, Eduardo García Castillo, que
luego de utilizar al INTERAPAS como peldaño político, es ahora parte del equipo
de campaña de Carreras.
Claro, ni son los
únicos ni los más cercanos, ese papel es de Elías Pecina quien tiene un largo
historial como organizador de colonos y juntas de todo tipo en coyunturas
electorales. Le acompaña en el mismo tenor, Misael Hernández.
Otro que llama
poderosamente la atención es sin duda quien en su momento fue activo promotor
del controvertido proyecto de invernaderos de Santa Rita, promovido en la
administración Silva.
José Luis Ugalde
Montes, apenas recién nombrado secretario de Finanzas del Comité Directivo
Estatal del PRI, fue el encargado de equipar los invernaderos para producir a
gran escala tomates y pimientos, solo que lo hizo a su modo y sin licitación
pública de por medio. El proyecto que tardó años en dar de sí, fue un escándalo
que llevó a prisión a empresarios y funcionarios del gobierno de Silva.
No obstante, se puede decir que Ugalde Montes es el
financiero favorito del PRI en las campañas políticas. El proceso electoral en
turno no es el único en el que el contador público lleva la caja del dinero
electoral, de eso se viene encargando de tiempo atrás, de lo que se colige que
Ugalde debe hacer maravillas con los recursos que recibe el tricolor para
hacerlos “rendir” y ganar votos.
En los años noventa
era el Contador de las campañas a presidentes municipales, diputados y
senadores del PRI.
Ahora es secretario
de Finanzas del PRI con el encargo de estirar los recursos públicos a un plano
de fortuna y luego, de lograr que chequen las cuentas. Eso al parecer lo hace
muy bien desde hace algunas décadas cuando en las plazas y calles antes,
durante y después de los procesos electorales la queja principal contra el PRI
era la de la compra de votos.
Secretario de
Finanzas, diputado local y diputado federal, Ugalde Montes pasó también por un
cargo menor en la
Auditoría Superior de la Federación , lo que
confirma que los órganos fiscalizadores nunca han estado vacunados de la
intromisión partidista.
También está Ángel
Castillo Torres, quien fue pieza fundamental en la campaña del doctor Toranzo
en 2009. Entonces el candidato lo admiraba por sus cualidades como intelectual
orgánico, pero luego le perdió la confianza, pese a que en campaña era quien
comandaba los cuartos de guerra.
El ex presidente del PRI es un hábil estratega con
capacidad para dar lectura inmediata a las acciones políticas del adversario,
lo cual le hace figurar en la primera línea del equipo de Carreras.
Hay una crecida de
probables oportunistas que al amparo del pretexto de sumarse “voluntariamente”
a la campaña, pronto empezarán a engordar el entorno del candidato y de la
campaña, eso es natural en el PRI, solo que es muy probable que en breve haya
en los eventos de proselitismo más aplaudidores que ciudadanos espontáneos.
Del gobierno saliente
de Toranzo es de done hay más intromisiones, pues llegan servidores públicos de
mediano nivel que por encargo de su jefe inmediato, hacen presencia para quedar
bien con el candidato, lo cual, por cierto, no es algo que le convenga a
Carreras.
Son los primeros días
de una campaña de noventa días. No todos aguantarán el ritmo, no todos harán lo
que les corresponda más allá de estar arrimados, por lo que seguramente, como
también es natural, el ahora equipo de campaña en proceso de crecimiento,
encontrará su tamaño normal y muchos se tendrán que ir a su casa.
El PRI está en
campaña, es el partido en el gobierno y no se reparará en gastos, hay y habrá
mucho dinero, es la campaña del partido en el poder, la campaña del candidato
del gobernador y del presidente de la república, por eso entre otras razones,
hay muchos no invitados rondando al candidato.
Bueno, ya hasta se ha
sumado Bruno Contreras Martell, que en 2003, hizo campaña en la huasteca para
Marcelo de los Santos de cuya administración también fue empleado.
Son como las moscas y
pronto habrá que empezarlos a espantar.
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