lunes, 6 de abril de 2015

Las campañas aburridas y olvidables

Un mes después de haber iniciado campaña, ninguno de los candidatos a gobernador ha presentado declaración de Intereses, de Patrimonio ni de Impuestos. Ninguno de los candidatos ha tenido la osadía de dar hacerlo sino que se han mantenido en el confort de campañas comunes y corrientes en las que cada día es igual.


Un mes después nadie ha sido capaz de despertar emociones. Los candidatos de oposición actúan con tibieza y no se atreven a nada distinto a lo que haría cualquier candidato que sabe que muy probablemente va a perder.


Los candidatos de oposición no han tenido hasta el momento la delicadeza de pasar a revisión al gobierno de Fernando Toranzo, ese gobierno que cierra el sexenio tan insípido y letárgico como empezó.


No ha habido más que referencia indirectas a la desbordante corrupción en el actual sexenio y no han adentrado en los excesos de los servidores públicos, empezando por la propia familia Toranzo-Ramos.


Luego de un mes, da la impresión de que los candidatos de la oposición al gobierno han perdido un tiempo valioso puesto que han dicho mucho, pero a la vez nada que sea digno de recordar.


Es una lastima, pero los candidatos a gobernador de la oposición no se han adelantado al candidato del partido en el gobierno para hacer públicos sus declaraciones de Intereses, de Impuestos y de Patrimonio. Ninguno de ellos se ha atrevido a mostrar con papeles en mano, su integridad y honestidad.


Mientras que en la oposición los candidatos omiten hacer referencia aguda, crítica, puntual y consistente contra el gobernador Toranzo, tal vez el peor de la historia potosina, en el PRI su candidato ya fue colocado en un altar. Es como una divinidad, un todo poderoso al que cada día hay que tocarlo para comprobar que, pese a todo, es humano.


Y por supuesto, como ocurre entre los candidatos del PRI, Juan Manuel Carreras López se lo ha creído ya. Ha ofrecido que resolverá todo lo que haya que resolver, así de fácil.


¿Es posible conocer el futuro? No intentar adivinarlo sino predecirlo. Para Juan Manuel Carreras si es posible y por eso ha predicho que él ganará las elecciones, que los 58 candidatos del PRI a presidentes municipales van a ganar, que los quince candidatos a diputados locales y los siete a federales también van a ganar.


¿Es posible  conocer lo que va a pasar, con certeza absoluta y con detalles específicos?


No es posible, esa es la respuesta, a menos que te sientas tocado por Dios y de plano pases a convertirte en charlatán.


 El candidato del PRI en un mes se ha transformado en todo un experto, una persona  de inconmensurable profundidad de emociones, un tipo de pensamiento calculado. En un mes, el abanderado del PRI ha pontificado lo irrelevante.


Así van en las campañas para gobernador, tan sosas, desabridas, tan irrelevantes y grises, sin chispa de nada. La maquinaria del PRI tiene a Carreras ya como el profeta que los potosinos están esperando y la oposición, tan atada a sus limitaciones.


Fernando Pérez Espinosa es un candidato que le ha quedado grande a los partidos que lo postulan y Sonia Mendoza Díaz le ha quedado chica al PAN.


Frente a esas campañas para gobernador sin brillo y del todo tediosas por su narrativa intrascendente, ayer arrancaron las campañas por la presidencia municipal de San Luis Potosí.


El panorama de las campañas desde la oposición apunta a ser distinto al que se ve en la de gobernador. Xavier Azuara Zúñiga empezó como debe ser: se lanzó contra el pésimo gobierno de Mario García y señaló la corrupción que los gobiernos del PRI han traído a la capital.


El candidato del PAN hizo un repaso demoledor de los daños causados por el PRI en el ayuntamiento. Así será en toda la campaña.


Por el contrario, Manuel Lozano Nieto, candidato del PRI no se salió del guión y junto al candidato a gobernador ofreció la inigualable oportunidad que tienen los capitalinos de votar por él y por Carreras. Tocado ya por alguna deidad, arrancó su campaña presentando en pantalla una semblanza de su modesta persona para que lo conozcan los acarreados de la ocasión.


Él cree, confía, le han dicho que va a ganar, pero la mala noticia es que en la capital el PAN si va unido y Azuara no va a dejar pasar la oportunidad. Los principales  nombres invitados en su campaña serán Mario García y Victoria Labastida, ambos sinónimo de ineficiencia y corrupción.


El PAN lleva las de ganar. García y Labastida suman seis años de impunidad y de corrupción. Es de dudarse que al PRI le alcance para superar la enorme desilusión convertida en trauma que dejaron esos dos gobiernos.


De cualquier modo, es de esperarse que en la capital las campañas sean un real enfrentamiento político, en las que se muestre músculo y entusiasmo, agresividad y propuesta viable y seria. Campañas duras, frontales en el buen sentido y realistas en el mejor de los casos.


Por eso,  ante las casi invisibles campañas para gobernador, esperemos que Manuel Lozano y Xavier Azuara si den de qué hablar y, por que no, que empiecen por hacer públicas sus declaraciones. Los candidatos a gobernador no lo han hecho y seguramente no lo harán, lo cual no deja de ser una decepción.



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