Un
mes después de haber iniciado campaña, ninguno de los candidatos a gobernador
ha presentado declaración de Intereses, de Patrimonio ni de Impuestos. Ninguno
de los candidatos ha tenido la osadía de dar hacerlo sino que se han mantenido
en el confort de campañas comunes y corrientes en las que cada día es igual.
Un
mes después nadie ha sido capaz de despertar emociones. Los candidatos de
oposición actúan con tibieza y no se atreven a nada distinto a lo que haría
cualquier candidato que sabe que muy probablemente va a perder.
Los
candidatos de oposición no han tenido hasta el momento la delicadeza de pasar a
revisión al gobierno de Fernando Toranzo, ese gobierno que cierra el sexenio
tan insípido y letárgico como empezó.
No
ha habido más que referencia indirectas a la desbordante corrupción en el
actual sexenio y no han adentrado en los excesos de los servidores públicos,
empezando por la propia familia Toranzo-Ramos.
Luego
de un mes, da la impresión de que los candidatos de la oposición al gobierno
han perdido un tiempo valioso puesto que han dicho mucho, pero a la vez nada
que sea digno de recordar.
Es
una lastima, pero los candidatos a gobernador de la oposición no se han
adelantado al candidato del partido en el gobierno para hacer públicos sus declaraciones
de Intereses, de Impuestos y de Patrimonio. Ninguno de ellos se ha atrevido a
mostrar con papeles en mano, su integridad y honestidad.
Mientras
que en la oposición los candidatos omiten hacer referencia aguda, crítica,
puntual y consistente contra el gobernador Toranzo, tal vez el peor de la
historia potosina, en el PRI su candidato ya fue colocado en un altar. Es como
una divinidad, un todo poderoso al que cada día hay que tocarlo para comprobar
que, pese a todo, es humano.
Y
por supuesto, como ocurre entre los candidatos del PRI, Juan Manuel Carreras
López se lo ha creído ya. Ha ofrecido que resolverá todo lo que haya que
resolver, así de fácil.
¿Es
posible conocer el futuro? No intentar adivinarlo sino predecirlo. Para Juan
Manuel Carreras si es posible y por eso ha predicho que él ganará las
elecciones, que los 58 candidatos del PRI a presidentes municipales van a
ganar, que los quince candidatos a diputados locales y los siete a federales
también van a ganar.
¿Es
posible conocer lo que va a pasar, con
certeza absoluta y con detalles específicos?
No
es posible, esa es la respuesta, a menos que te sientas tocado por Dios y de
plano pases a convertirte en charlatán.
El candidato del PRI en un mes se ha
transformado en todo un experto, una persona
de inconmensurable profundidad de emociones, un tipo de pensamiento
calculado. En un mes, el abanderado del PRI ha pontificado lo irrelevante.
Así
van en las campañas para gobernador, tan sosas, desabridas, tan irrelevantes y
grises, sin chispa de nada. La maquinaria del PRI tiene a Carreras ya como el
profeta que los potosinos están esperando y la oposición, tan atada a sus
limitaciones.
Fernando
Pérez Espinosa es un candidato que le ha quedado grande a los partidos que lo
postulan y Sonia Mendoza Díaz le ha quedado chica al PAN.
Frente
a esas campañas para gobernador sin brillo y del todo tediosas por su narrativa
intrascendente, ayer arrancaron las campañas por la presidencia municipal de
San Luis Potosí.
El
panorama de las campañas desde la oposición apunta a ser distinto al que se ve
en la de gobernador. Xavier Azuara Zúñiga empezó como debe ser: se lanzó contra
el pésimo gobierno de Mario García y señaló la corrupción que los gobiernos del
PRI han traído a la capital.
El
candidato del PAN hizo un repaso demoledor de los daños causados por el PRI en
el ayuntamiento. Así será en toda la campaña.
Por
el contrario, Manuel Lozano Nieto, candidato del PRI no se salió del guión y
junto al candidato a gobernador ofreció la inigualable oportunidad que tienen
los capitalinos de votar por él y por Carreras. Tocado ya por alguna deidad,
arrancó su campaña presentando en pantalla una semblanza de su modesta persona
para que lo conozcan los acarreados de la ocasión.
Él
cree, confía, le han dicho que va a ganar, pero la mala noticia es que en la
capital el PAN si va unido y Azuara no va a dejar pasar la oportunidad. Los
principales nombres invitados en su
campaña serán Mario García y Victoria Labastida, ambos sinónimo de ineficiencia
y corrupción.
El
PAN lleva las de ganar. García y Labastida suman seis años de impunidad y de
corrupción. Es de dudarse que al PRI le alcance para superar la enorme
desilusión convertida en trauma que dejaron esos dos gobiernos.
De
cualquier modo, es de esperarse que en la capital las campañas sean un real
enfrentamiento político, en las que se muestre músculo y entusiasmo,
agresividad y propuesta viable y seria. Campañas duras, frontales en el buen
sentido y realistas en el mejor de los casos.
Por
eso, ante las casi invisibles campañas
para gobernador, esperemos que Manuel Lozano y Xavier Azuara si den de qué
hablar y, por que no, que empiecen por hacer públicas sus declaraciones. Los
candidatos a gobernador no lo han hecho y seguramente no lo harán, lo cual no
deja de ser una decepción.
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