(COLABORACIÓN ESPECIAL)
El segundo informe de
gobierno del alcalde Mario García Valdez resultó tan extenso como aburrido. Un
recuento soso y desabrido de acciones que igual puede recitar hasta el
cansancio cualquier presidente municipal.
Espacios vacíos en el
sillerio dispuesto en el Centro de Convenciones, donde un alcalde “ciudadano”
se rodeó de invitados priístas encabezados por el gobernador Fernando Toranzo,
quien sin mesura se lanzó a la
inexplicable aventura de adular una y otra vez al alcalde.
Ceremonia fallida la del
segundo informe del edil capitalino. Vencidos por el tedio, los invitados
abandonaban sus lugares. La lectura del informe fue un ejercicio de sufrimiento
para Mario García que cayó en múltiples errores de dicción, equivocaba
palabras, decía una cosa por otra.
El sonido no fue el mejor e
incluso en la transmisión por Internet a través del sitio electrónico del
ayuntamiento, resultó igual de desastrosa.
Se habría esperado un
informe sólido con vistas al último año de gestión, pero no fue más allá de la
cansada perorata de presuntos logros, los más, gracias a los programas del
gobierno federal en materia de educación, salud, seguridad y otros.
Un segundo informe que
decepción más que el primero, pues ahora, se olvidó de plano de aquellos
compañeros suyos de partido, los que saquearon el erario municipal. Ya no se
acordó de ofrecer que ahora sí, que ahora si no habría impunidad.
Un segundo Informe menor de
un alcalde menor que, entre sus principales logros cuenta el de no haber
contribuido a acrecentar la deuda pública municipal, aunque eso sea un
eufemismo, pues está más endeudada la administración ahora que hace dos años.
A la vista de lo ocurrido en
la ceremonia, parece quedar claro que en la arista política electoral, Mario
García perdió la oportunidad de mostrarse como un candidato potente, de serias
aspiraciones a la nominación del PRI.
Se vio a un alcalde
inseguro, nervioso, sin convencimiento, lo que supone que ya ha de reconocer
que solo quienes le rodean, incluido el gobernador, son capaces de decir
barbaridades como esa de que es el mejor edil que ha tenido la ciudad.
Un simple administrador, es
lo que ha demostrado ser García Valdez a la luz de su segundo informe. Se
continúa quejando del desastre recibido pero a dos años no ha enderezado el
rumbo.
Gobernar una ciudad como San
Luis Potosí no se limita a administrar al gobierno, va más allá de eso. Más
bien, obliga a levantar proyectos de altos vuelos para lograr que la
transformación no sea solo un lema, un logotipo, una palabra de propaganda,
sino hechos fehacientes.
El segundo informe ha sido
de mala calidad porque se trata de un gobierno de muy baja calidad, un gobierno
que a diario pretende vender la idea de que gracias al alcalde, la ciudad es la
mejor del país para vivir, para hacer negocios, para invertir; la mejor para
todo, pese a él.
Bien se sabe que en los
informes de gobierno hay solamente una visión, la del que informa, de ahí que
todo sea perfecto, casi hermoso, lo desafortunado del caso es que se trate solo
simplemente de un aluvión de palabras. La realidad es otra.
Incluso, el gobernador quien
en la ceremonia lo aduló al endulzarle el oído al punto de lo chocante por el
mal gusto, ha admitido que hasta el 65 por ciento de los delitos de alto
impacto en el estado se cometen en la capital y en Soledad de Graciano Sánchez.
Curiosamente, al alcalde de
Soledad, Ricardo Gallardo, también le dijo que es un excelente alcalde.
Luego de su discurso, el
gobernador Toranzo regresó a su lugar donde lo esperaba Mario García que, al borde de emocionado afecto, le
abrazó y agradeció al ejecutivo sus palabras y le dijo “gracias mi gobernador”.
El mandatario recibió un segundo agradecimiento del alcalde por sus fervientes
palabras en favor de García, quien le insistió: “de veras mi gobernador, muchas
gracias” a lo que Toranzo le devolvió “no, pues es que es la verdad”.
Es el protocolo, el
gobernador alaba siempre a sus “queridos presidentes municipales” y García no
fue la excepción.
De acuerdo con estadísticas
de la Secretaría de Desarrollo Económico en su último reporte de la situación
económica estatal, ubica a la zona metropolitana de San Luis Potosí como la de
mayor crecimiento en materia de pobreza y marginación urbana.
Por eso, el segundo informe
de Mario García no soportaría una confrontación con la realidad, pues para su
infortunio el alcalde apenas pasará a la historia como el primer bacheador de
la ciudad, lo cual puede parecer un mérito, pero como le late su corazón por el
2015, luego entonces ser un alcalde tapa baches, deviene en demérito.
Es decir, si desde el
principio el ex rector aspiraba a volar más alto del palacio municipal, lleva
ya dos años perdidos pues no ha demostrado que tiene aptitudes, ya no digamos
para ser candidato, sino para ser gobernador.
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