En junio de 2009, Marcelo de
los Santos Fraga fue autorizado por el Congreso del Estado a contraer una deuda
de mil 500 millones de pesos. Entonces, Fernando Toranzo Fernández, candidato
del PRI a gobernador decía cuántas veces fuera necesario, que endeudar al
estado era irresponsable y ofreció tantas veces como fuera posible que él no
haría lo mismo.
Tras ganar las elecciones y
ser declarado gobernador electo, Toranzo realizó una gira por el estado para
dar gracias por el voto recibido y de igual modo, repetía a diario que Marcelo
de los Santos le dejaría un gobierno hipotecado y con la pesada carga de una
deuda pública tan grande, que sería la más abultada de la historia.
También ofreció investigar a
fondo sobre el destino del crédito de mil 500 millones de pesos y sancionar a
quien fuera en caso de identificarse actos ilegales.
Empezó el gobierno y acotado
por la deuda de más de cuatro mil 200 millones de pesos, Toranzo anunció que su
gobierno sería de finanzas sanas, transparencia y rendición de cuentas y
ofreció disminuir la deuda pública, vía la disminución del gasto corriente.
Cinco años después, Toranzo
no cumplió y por el contrario, ha seguido el mismo camino de Marcelo de los
Santos al endeudar al estado y ésta vez, para colocar la deuda en lo más alto
de la historia potosina.
Eso es posible gracias a que
en San Luis Potosí no existe la división de poderes. El Congreso del Estado es
una institución postrada a las órdenes del ejecutivo. En vez de ser un
contrapeso al poder del mandatario, es un aliado más, principalmente en las
causas más impopulares y nocivas para el estado.
Marcelo de los Santos a menos de tres meses de concluir su
administración consiguió que el legislativo le aprobara la solicitud de crédito
por hasta mil 500 millones de pesos. Fue cuestión de días la aprobación
fast-track.
Ahora es lo mismo, el
Congreso del Estado en su sesión ordinaria del quince de septiembre dio entrada
a la iniciativa del ejecutivo, la turnó a comisiones y tres días después ya
estaba aprobada. Este jueves, diez días después de recibirse la solicitud del
gobernador, el pleno la aprobará gracias a la mayoría del PRI y del Verde con
los votos adicionales de legisladores mercenarios.
Es la misma historia, no hay
nada distinto. La misma práctica antidemocrática, la misma dinámica de votar de
manera tendenciosa y por consigna. Es más de lo mismo, ya lo hicieron los
panistas y ahora lo hacen los priístas. En ambos casos avalaron elevar la deuda
pública por órdenes de su jefe real, el gobernador en turno.
Se estima que al cierre del
año en curso, la deuda pública andará tocando los cuatro mil 900 millones de
pesos, es decir, estará 785 millones más sobre el monto heredado por De Los
Santos.
Toranzo había ofrecido
disminuir la deuda con un plan de austeridad que solo existe en la burocrática
mente del ejecutivo. El hecho concreto es que la deuda será mayor de la que
recibió.
Pero bien visto, eso es lo de menos, Horacio,
Fernando, Marcelo y Fernando T., siempre tendrán un pretexto para justificar el
hecho de que en sus administraciones se endeudó al erario público más allá de
lo posible.
Cada quien en su momento se
deslinda de sus responsabilidades, por eso, Toranzo asegura que su crédito “si
se justifica”, que será aplicado de modo “transparente”, que será para “obra
productiva”. Pues sí, eso mismo dijo Marcelo y más aún, así quedo escrito en el
decreto correspondiente, pero ya sabemos la historia de lo ocurrido con ese
crédito convertido en maldición pública.
Dice Toranzo en su
iniciativa que el crédito es para cumplir los compromisos contraídos con los
inversionistas de la empresa alemana BMW y es cierto, solo que nadie garantiza
que esos recursos vayan a fluir con transparencia y no se puedan desviar a
manos avariciosas de las que sobran en el gobierno.
Está claro que no existen
los instrumentos de transparencia necesarios para vigilar que el crédito se use
solo en las obras de infraestructura solicitadas por BMW. No se puede confiar
en el gobierno que se ha caracterizado por su proclividad al ocultamiento de la
información pública.
La burra no era arisca, la
hicieron a palos, sino baste reconocer que en estos momentos no se tiene
certeza plena de a dónde fueron a dar los mil 500 millones del crédito
marcelista. La Contraloría sancionó a Marcelo por el uso indebido de una parte
del crédito, lo cual es elemento suficiente para sospechar que en la nueva
administración bien las cosas se pueden manejar igual de torcidas.
El gobernador ha caminado la
mayor parte de sus cinco años de administración con el constante lamento de las
finanzas, en cuyo caso, se encuentra su principal fracaso pues en su proyecto
de gobierno estaba esa idea, ahora se sabe, elementalmente fantasiosas y
retórica, que disminuiría la deuda bajándole al gasto corriente.
Puro cuento, la misma
historia de siempre.
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