Con su “Gira del Adiós”,
Fernando Toranzo entro al último trimestre de su agonizante gobierno. Tuvo la
ocurrencia de visitar cada municipio de la entidad en el entendido de que lo
quieren, lo estiman, lo respetan, lo quieren, lo adoran, lo aprecian y lo aman
con el mismísimo cariño que él tiene por todas y todos los potosinos.
El doctor que de hoy en tres
meses será un ex gobernador más del estado, recorre la entidad para agradecer
de manera directa el respaldo, apoyo, solidaridad y amistad para acompañarlo en
la no sencilla misión de gobernar al estado.
Y como el futuro ex
gobernador no solo es un hombre bueno, sencillo, modesto, humilde y humano sino
también agradecido, andará por los caminos de todo el estado para saludar a
cada ciudadano que le ayudo a gobernar.
En la Gira del Adiós, según
consta en los emotivos boletines de la Coordinación de Comunicación Social, la
sociedad materialmente se ha volcado en aplauso y agradecimientos al por mayor
para el recién pensionado de la Secretaría de Salud.
Como no podía ser de otro
modo, la gente le ha prodigado bendiciones en notable muestra de agradecimiento
por estos seis años de trabajo tan incansable como altamente productivo.
Dícese, por ejemplo: en esta administración logramos que 58 mil potosinos dejaran
de ser pobres, la administración anterior, cuatro mil.
Se adentró por caminos,
pueblos, comunidades y ejidos donde nunca antes se había parado un gobernador.
De hecho, es necesario escarbar con rigor y método en los anales de la historia
y en los recovecos de la memoria para dar con un gobernador tan empeñoso,
esforzado y trabajador como don Fernando.
Ya todo mundo lo sabía, pero
era necesario que él lo confirmara no con cierta modestia.
¿Qué si sus logros son
mayores que los del gobierno anterior? Por supuesto, y con mucho, dijo en una
de tantas entrevistas concedidas a la prensa que lo seguía por doquier dada su
enorme capacidad para generar buenas noticias.
La Gira del Adiós reúne el
agradecimiento popular a un gobierno de “logros inéditos” cuyos resultados
harían palidecer a todos los gobernadores juntos de medio siglo para acá.
En ese tenor, la Gira del
Adiós no es más que el espontáneo reconocimiento de los ciudadanos que, sin
importar partidos, siglas, colores, ideologías o religiones, comparten la idea
de que don Fernando es y ha sido el mejor. Incluso la eterna rivalidad de que
si eres de las Chivas o de las Águilas pasa a segundo término, puesto que en
tratándose de quien ha sido el mejor gobernador, coinciden que como don
Fernando no hay dos.
De los potosinos se podrán
decir muchas cosas, especialmente sandeces, vituperios y cochinadas, pero nadie
duda de que son personas que saben agradecer los favores recibidos.
No faltaba más, los
potosinos son agradecidos con quien no tuvo día de descanso, que pasó en vela
las noches buscando soluciones, que pasó hambres de tan solo pensar que hay
muchos potosinos que no tienen para comer. Por eso la Gira del Adiós, la gente
tiene derecho de despedir con honra y honor al señor gobernador.
Como en los días de gloria
del triunfo electoral, don Fernando vuelve a saludar a la gente sin importar su
condición social, carga y besa a los niños, abraza con amor a las ancianitas y
da la mano igual a jornaleros, peones de obra o maestros y doctores. Les estará
diciendo, labor cumplida y la gente responderá en coro “prueba superada”.
Don Fernando, quien ya
medita acerca de escenarios futuros en donde ya será el mandamás, bien podrá
extrañar la oficiosidad y salamería de quienes le han rodeado en seis años.
Algo habrá de sentir cuando ya no lo sigan escoltas, cuando ya no viaje en
camioneta blindada, cuando no lo espere un séquito de serviles a donde vaya,
cuando ya no le abran la puerta y cuando a su vez, tenga que tocar puertas.
Es probable que pueda
extrañar que no le vuelvan a decir: señor, si señor; lo que usted disponga,
señor; como usted diga, señor; a la hora que usted ordene, señor; está en la
línea el secretario, señor y recordará cuando le respondía, pues que me espere,
no ve que estoy ocupado.
Lo siento, me distraigo
vanamente, lo realmente importante, lo trascendente es que en la Gira del Adiós
don Fernando está recibiendo la gratitud genuina de la gente que tuvo la dicha
de conocerlo y de recibir obras y bienes suyos.
¿Cómo está?, le preguntó
hace unos días un reportero al próximo ex gobernador tras un evento oficial y
sabio como es y ha sido respondió: “Pues estoy que ya es ganancia”.
Y no es que se trate de unan
queja, lo que pasa es que el trayecto de seis años ha sido tan azaroso, tan
demandante, con tantos contratiempos y dificultades que con toda justicia el
señor gobernador a veces se siente cansado.
Pero esa es una excepción,
como servidor público ha sido todo un ejemplo. Se sabe que no hay nada que le
incordie más que ver a cualquiera de sus colaboradores cruzado de brazos. Con
los datos oportunamente esparcidos en el marco de la Gira del Adiós se puede
dar cuenta con entera puntualidad de los resultados del titánico e inagotable
trabajo de la administración.
En San Luis si hay
resultados. Verbigracia: en el ciclo 2013-2014 la inscripción en educación
media y superior aumento 42 mil 040 alumnos, 28 por ciento más que en el ciclo
2008-2009.
Otro preclaro ejemplo más:
este gobierno alcanzó una cobertura de agua potable de 89.7 por ciento, 3.2 más
que la gestión anterior y, en drenaje y alcantarillado, cobertura de 83 por
ciento, seis por ciento más que la gestión anterior.
La Gira del Adiós es
entonces, un desdichado y triste acontecimiento, lo cierto es que el gobernador
ya se nos va.
Por cierto, hasta mayo de
2015, se acumulan en San Luis Potosí mil 836 ejecutados, 795 más que en la
gestión anterior. En San Luis Potosí Si hay resultados.
También: hasta mayo de 2015,
sumaron 114 secuestros, 86 más que en la gestión anterior. En San Luis si hay
resultados.
Y también: al 31 de
diciembre de 2009 la deuda pública fue de
4 mil 138 millones 300 mil pesos, al 31 de diciembre de 2014, fue de 4
mil 166 millones 284 mil pesos; 28 millones de pesos más que la gestión anterior.
Ni quien lo dude, en San
Luis si hay resultados.
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