lunes, 15 de junio de 2015

El reto de Carreras es levantar las ruinas que deja Toranzo

Juan Manuel Carreras López es gobernador electo de San Luis Potosí. Para algunos eso es bueno e incluso es motivo de esperanza y para otros, es lo peor que puso pasarle a San Luis Potosí por el riesgo que existe de que se instaure en los hechos, un gobierno transexenal, es decir, una extensión de la mediocre, pusilánime y olvidable administración de Fernando Toranzo Fernández.


Se ha especulado mucho acerca de lo uno y de lo otro, se ha discutido con suficiencia de ello y se han hecho prospectiva respecto de si en verdad viene un cambio o si todo seguirá absolutamente igual.


Cambio no lo hay en sentido estricto, puesto que Carreras López es parte del mismo partido político del gobernador Toranzo. Su equipo de campaña y circulo próximo de colaboradores también paso por el gobierno torancista y de hecho, su propuesta de gobierno que se socializó durante la campaña es esencialmente la misma que la enarbolada hace seis años por el médico.


No podía ser de otro modo, Pues como todo partido político, el PRI tiene una ideología, planes de acción y principios que rigen su vida y proyectan su visión de país y de estado que se tiene desde el tricolor. Es decir, la democracia y la justicia social.


Eso es lo que ofreció Juan Manuel Carreras en su primer discurso como gobernador electo ante el pleno del Consejo Estatal Electoral.


Ofreció su mano de gobernador electo a las fuerzas políticas derrotadas, ofreció que pueden participar en su gobierno bajo la idea cierta de que nada se puede resolver si no hay unidad, consenso y acuerdos.


En cierto modo eso es de una certeza catedralicia, el asunto es que por lo general eso se queda solamente en el plano narrativo: el gobierno se cierra y hace lo que considera prudente toda vez que es reflejo del voto mayoritario y de suyo, la oposición se dedica a obstaculizar al gobierno y a criticarlo un día y el siguiente también.


Si como dice Carreras, no se puede hacer nada sin unidad y acuerdos, se debería entender que eso compete a todas las partes políticas. No metamos en eso a la sociedad, sino a los partidos, a sus dirigentes y a sus elites que son realmente la piedra en el zapato.


Recuerdo que Fernando Toranzo en su discurso como gobernador electo hace ya seis largos años, aseguró con categoría y contundencia que desde ese preciso momento, se empezaría a escribir una nueva historia para San Luis Potosí.


Todos tienen ahora sus propias conclusiones acerca de eso.


Carreras López ha asumido, también en su primer discurso, una serie de compromisos que no son menores y que en su momento serán parte del juicio ciudadano. Dijo que la naturaleza de los rezagos de San Luis Potosí, es tal, que no se podrán superar sino hay unidad.


Su tarea entonces, es la de recobrar la confianza que la sociedad ha perdido en sus instituciones, lo cual en si, representa ya una tarea mayor. El descrédito y desconfianza de la sociedad en el gobierno de Toranzo ha sido creciente y dejará una administración en la ruina.


Si Carreras pide unidad no ideológica ni tampoco política sino social, es porque está admitiendo que los problemas de San Luis Potosí son muchos y que se requerirá de mucho para atender lo urgente.


Es cierto, el proceso electoral ya concluyó y a lo que sigue. Un paso adelante en la recuperación de la unidad es que el PAN y su candidata Sonia Mendoza aceptaron su derrota desde el pasado miércoles, luego de que con Gustavo Madero negociaron con el candidato ganador y con el gobierno estatal.


A nadie convenían días convulsos y de enfrentamiento y el PAN que, con Héctor Mendizábal sabe sacar jugo a las coyunturas,  se pacificó: ya saben, con migajas se conforman. Las airadas protestas del miércoles quedaron sepultadas por su propia ambición.


En su discurso Carreras no dio indicios de cómo será su gobierno, habló de manera general y conceptual, quizá hizo falta ahora si el deslinde final de Toranzo. El doctor dejará suficientes frentes abiertos de corrupción como para que Carreras empiece su gobierno con ojos y oídos cerrados, deberá actuar en consecuencia.


Habría sido bueno un mensaje de esa índole, pero puede ser que no haya sido el momento, sin embargo, lo que se espera es que ahora si, de una vez por todas, se elimine la impunidad y se castigue de manera ejemplar la corrupción.


Si Carreras se convierte en tapadera, la sociedad se dará cuenta muy pronto. Eso no le conviene a un gobernador que ganó el cargo con menos del tres por ciento de diferencia.


Aunque ganó, no es un gobernador fuerte, sólido a fuerza de voto ciudadano. Carreras ganó gracias a los votos del Verde y del Magisterio. El PRI contra el PAN solos, habría perdido con contundencia.


El PAN logró 351 mil 352 votos y la coalición PRI-PVEM-PN, 380 mil 128, pero el PRI solo, alcanzó 219 mil, lo cual implica sin sus partidos satélite, el PRI habría perdido.


Por eso, Carreras tiene una responsabilidad mayor. Gana pero no todos están con él, no todos lo apoyaron, será su trabajo el que defina si esa unidad que proclama llega o no.






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