lunes, 22 de junio de 2015

Defender la Libertad de Expresión y el Derecho de Acceso a la Información de las amenazas públicas y privadas

El siete de junio pasado además de haber sido día electoral, también fue el Día de la Libertad de Expresión. El tsunami de información electoral sepultó cualquier otro tema, en especial el relacionado con esa noble garantía constitucional y que da razón de ser al periodismo.


Pasada la elección, instituciones públicas, servidores públicos, políticos y tal, se pusieron a festejar a los periodistas de San Luis Potosí, se entregó el Premio Estatal de Periodismo y hubo desayunos, discursos y demás parafernalia que distingue a la clase política y gobernante cuando se trata de quedar bien con la prensa.


Así por ejemplo, un grupo de periodistas montaron en cólera en contra del Jurado del Premio Estatal de Periodismo por haber galardonado con el primer lugar a una fotografía que, a su decir y entender, no tenía mayor mérito pues la podría haber realizado cualquiera.


La comunidad reporteril potosina que en muchas ocasiones semeja a una horda de iracundos sedientos de matar a periodicazos al que se le ponga en frente, se lanzó contra el ganador del premio de Fotografía y lo exhibió con rotundidad y desdoro en las redes sociales, en las pláticas de banqueta o en los corrillos del café.


Como se dice vulgarmente: se lo masticaron, digirieron y luego lo patearon.


Claro, el objetivo no era él, el ganador, sino el Jurado tan ignorante, chapucero e insensible.


Sergio Vega ganó, eso fue lo que caló, que ganara un joven estudiante de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UASLP, casi un periodista ciudadano con su propio blog y colaborador de algunos medios.


Ese tipo de situaciones son las que nos llenan de oprobio. Al menos a mí, que soy poco menos que nada entre los periodistas de San Luis Potosí, me avergüenza, pero también me entristece y asusta.


Valga la anécdota para entrar al tema de este espacio. Como decía, la Libertad de Expresión así como el Derecho de Acceso a la Información Pública no solo están consagradas en la Constitución y forman parte de las Garantías Universales de la Organización de Naciones Unidas y están protegidas en múltiples tratados internacionales y convenios entre instituciones en México.


Se goza de esas libertades, es decir a expresarse y estar bien informado, porque la propia Ley ordena a las autoridades a que respeten y hagan valer esos derechos en contra de quien o quienes se les opongan. O sea, el Estado está obligado a garantizar la Libertad de Expresión y el Derecho de Acceso a la Información Pública.


Pues bien, esas libertades y el derecho de todos a saber, enfrenta ahora una amenaza proveniente de un sector muy poderoso de San Luis Potosí, el de los especuladores del suelo.


Sintetizo.

Victoriano Martínez Guzmán, creador y director del portal de noticias especializadas en Transparencia y Derecho de Acceso a la Información publicó una lista de los presuntos morosos que tienen años con adeudos al ayuntamiento capitalino respecto del impuesto predial.


La información fue solicitada vía INFOMEX. A la petición, el ayuntamiento respondió con la entrega de la información y luego entonces, se publicó por ser de interés público.


La información incluida en un documento oficial del ayuntamiento reunió todos los requisitos de veracidad en tanto que provenía de una fuente institucional y confiable.


Un periodista cuando tiene información obtenida por medio del ejercicio de la Ley de Transparencia, lo que hace es utilizarla y la comparte al publicarla, pues es rasgo característico del periodista publicar datos de interés general que contribuyan a que la sociedad esté bien informada.


Martínez Guzmán publicó en proyectotabano.com un artículo y lo respaldó con vínculos electrónicos a los documentos que hacían la noticia allá por febrero de 2014.


Gracias a lo publicado por tan notable periodista, supimos que el ayuntamiento tenía  hasta ese momento un listado de morosos del impuesto predial de 80 mil 916 deudores, entre los que destacaban grandes e importantes empresas, servidores públicos, políticos y más.


Algunos periodistas, incluido el que aquí escribe, así como medios de comunicación le dieron secuela a lo publicado por proyectotabano.com puesto que a todas luces se trataba de un tema no solo inédito y novedoso, sino de claro interés público y de interés periodístico.


Ahora, Martínez Guzmán está demandado y enfrenta una querella por presunto daño moral ocasionado a una empresa inmobiliaria que apareció en la lista de deudores. La empresa es Peña Blanca, el demandante es Carlos Gerardo López Medina y el abogado demandante es Gustavo Barrera López.


Parece inaudito, pero es cierto: la parte demandante exige al juez de la cusa que ordene la clausura definitiva del portal de proyectotabano.com y que se indemnice a la empresa por daños y perjuicios.


Es decir, en el como del descaro, que le paguen a la empresa por no pagar el impuesto predial. Si apareció en la lista de morosos entregada por el ayuntamiento, no es porque Peña Blanca sea un modelo en el cumplimiento de sus obligaciones.


Aún estamos en el mes de la Libertad de Expresión y cuando podríamos pensar que en San Luis Potosí se avanza y se robustece el Derecho de Acceso a la Información y que se ejerce la Libertad de Expresión sin cortapisas, nos damos cuenta de que no es así, que eso sigue siendo un anhelo.


¿Por cierto, donde están los que reñían por la entrega de un premio?



Cuando realmente hay que solidarizarse y apoyar a un periodista, nadie está cerca, eso es lo que ocurre casi siempre en San Luis Potosí.

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