lunes, 8 de junio de 2015

Gobernar bien y con responsabilidad, el reto del nuevo gobernador


Ya se anticipaba que la elección de gobernador sería muy reñida, que Sonia Mendoza y Juan Manuel Carreras cerrarían en un final de fotografía la jornada electoral del siete de junio. La elección de 2009 la había ganado el PRI con apenas tres ciento encima del PAN. Parece que la historia se vuelve a repetir.


Si bien, al filo de las diez de la noches, Juan Manuel Carreras se declaró vencedor de la elección al marcar una tendencia “irreversible”, dijo del cinco por ciento y que después reforzó con datos de Consulta Mitofsky que le dio ventaja de siete por ciento, lo cierto es que los resultados oficiales que cuentan serán los del próximo miércoles cuando se efectúe el conteo de paquetes por distrito electoral.


En estricto sentido, en estos momentos no hay ganador oficial de la contienda, lo que se diga o se haya dicho es solamente una versión interesada de los propios actores políticos.


No obstante, llama la atención que Sonia Mendoza no haya dado la cara durante todo el domingo. Votó en Matehuala y no se le vio en la capital, lo cual dejo un evidente vacío, una ausencia que se puede leer como un mal augurio.


En contrario, Carreras López salió y dio conferencia de prensa, respondió preguntas y luego se presentó ante los priístas como el virtual ganador. Mientras él festejaba en el PRI, en el PAN había caras largas.


En el supuesto de que no hay ganador oficial y que es necesario y prudente esperar a que corra el PREP y que luego se cuenten las actas, conviene recordar que todos los candidatos ofrecieron mucho a los potosinos y que, ahora, se acerca el tiempo de cumplir por parte de quien resulte vencedor.


Los potosinos esperan de quien sea investido como gobernador electo, que ahora si, a diferencia del pasado, se cumplan cabalmente las promesas realizadas. San Luis Potosí necesita de un gobernador que recupere la confianza ciudadana, un gobernador comprometido y honesto, que sepa honrar su palabra.


Hay muchos pendientes que hereda el gobernador Fernando Toranzo: una deuda pública de cinco mil millones de pesos, un déficit de confianza ciudadana en sus autoridades, dos mil ejecutados por el crimen organizado, más de la mitad de la población en condiciones de pobreza. La administración de Toranzo dejará una estela de corrupción galopante.


Ya no se puede permitir el estado la fuga de inversiones, la centralización en la generación de empleos ni mucho menos repetir el estilo de un gobierno anodino, gris y mediocre. Es momento de avanzar con firmeza porque hay cientos de miles de potosinos que viven en condiciones indignas y cuyo futuro es incierto.


El nuevo gobernador o gobernadora, tendrán que remontar el grave deterioro que deja Toranzo de las instituciones públicas. El ese sentido, el reto sería mayor si Carreras López gana como todo apunta en los primeros resultados de encuestas de salida y del PREP.


Es de esperar que los partidos políticos asuman una actitud de madurez y de respeto, que no caigan en la tentación de la confrontación postelectoral. Si, que se defienda el voto en el marco institucional que obliga, que se denuncie lo que se hizo mal, las actitudes anómalas , los actos fuera de la ley.


Los candidatos y sus partidos están obligados a mostrar mesura en un entorno nacional sumamente delicado. Que se respete la voluntad del electorado y que se inicie una etapa de trabajo y de unidad, pero no desde una perspectiva demagógica sino en actitud de compromiso con la sociedad.


La elección fue cerrada, aun no hay resultados. No hay que cantar victoria, todo a su tiempo.



Con Carreras López ya sonaron los mariachis, le cantaron El Rey y le levantaron la mano y lo designaron ganador, pues bien, felicidades, pero eso ni siquiera es el inicio de un buen gobierno, si han ganado, ojala la borrachera democrática no dure seis años.

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