Ya
se anticipaba que la elección de gobernador sería muy reñida, que Sonia Mendoza
y Juan Manuel Carreras cerrarían en un final de fotografía la jornada electoral
del siete de junio. La elección de 2009 la había ganado el PRI con apenas tres
ciento encima del PAN. Parece que la historia se vuelve a repetir.
Si
bien, al filo de las diez de la noches, Juan Manuel Carreras se declaró
vencedor de la elección al marcar una tendencia “irreversible”, dijo del cinco
por ciento y que después reforzó con datos de Consulta Mitofsky que le dio
ventaja de siete por ciento, lo cierto es que los resultados oficiales que
cuentan serán los del próximo miércoles cuando se efectúe el conteo de paquetes
por distrito electoral.
En
estricto sentido, en estos momentos no hay ganador oficial de la contienda, lo
que se diga o se haya dicho es solamente una versión interesada de los propios
actores políticos.
No
obstante, llama la atención que Sonia Mendoza no haya dado la cara durante todo
el domingo. Votó en Matehuala y no se le vio en la capital, lo cual dejo un
evidente vacío, una ausencia que se puede leer como un mal augurio.
En
contrario, Carreras López salió y dio conferencia de prensa, respondió
preguntas y luego se presentó ante los priístas como el virtual ganador.
Mientras él festejaba en el PRI, en el PAN había caras largas.
En
el supuesto de que no hay ganador oficial y que es necesario y prudente esperar
a que corra el PREP y que luego se cuenten las actas, conviene recordar que
todos los candidatos ofrecieron mucho a los potosinos y que, ahora, se acerca
el tiempo de cumplir por parte de quien resulte vencedor.
Los
potosinos esperan de quien sea investido como gobernador electo, que ahora si,
a diferencia del pasado, se cumplan cabalmente las promesas realizadas. San
Luis Potosí necesita de un gobernador que recupere la confianza ciudadana, un
gobernador comprometido y honesto, que sepa honrar su palabra.
Hay
muchos pendientes que hereda el gobernador Fernando Toranzo: una deuda pública
de cinco mil millones de pesos, un déficit de confianza ciudadana en sus
autoridades, dos mil ejecutados por el crimen organizado, más de la mitad de la
población en condiciones de pobreza. La administración de Toranzo dejará una
estela de corrupción galopante.
Ya
no se puede permitir el estado la fuga de inversiones, la centralización en la
generación de empleos ni mucho menos repetir el estilo de un gobierno anodino,
gris y mediocre. Es momento de avanzar con firmeza porque hay cientos de miles
de potosinos que viven en condiciones indignas y cuyo futuro es incierto.
El
nuevo gobernador o gobernadora, tendrán que remontar el grave deterioro que
deja Toranzo de las instituciones públicas. El ese sentido, el reto sería mayor
si Carreras López gana como todo apunta en los primeros resultados de encuestas
de salida y del PREP.
Es
de esperar que los partidos políticos asuman una actitud de madurez y de
respeto, que no caigan en la tentación de la confrontación postelectoral. Si,
que se defienda el voto en el marco institucional que obliga, que se denuncie
lo que se hizo mal, las actitudes anómalas , los actos fuera de la ley.
Los
candidatos y sus partidos están obligados a mostrar mesura en un entorno
nacional sumamente delicado. Que se respete la voluntad del electorado y que se
inicie una etapa de trabajo y de unidad, pero no desde una perspectiva
demagógica sino en actitud de compromiso con la sociedad.
La
elección fue cerrada, aun no hay resultados. No hay que cantar victoria, todo a
su tiempo.
Con
Carreras López ya sonaron los mariachis, le cantaron El Rey y le levantaron la
mano y lo designaron ganador, pues bien, felicidades, pero eso ni siquiera es
el inicio de un buen gobierno, si han ganado, ojala la borrachera democrática
no dure seis años.
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