Hace seis años, el señor
Flanders, icónico personaje de la serie Los Simpson’s hizo campaña a favor del
candidato del PRI a gobernador, Fernando Toranzo Fernández. Las imágenes del
señor Flanders se multiplicaron por todos lados. El PRI se apropió de esa
imagen y sin más, la utilizó electoralmente.
Entonces, todo lo que hacía
el doctor Toranzo era bien visto, todo se le aplaudía, todo él era bueno, todo
en él era puro y santo. Esa más, le encontraron hasta semejanza con Salvador
Nava Martínez: es que ni parece priista, es modesto y hasta es doctor, decían.
La imagen del señor Flanders
era entonces un complemento a la amplia gama de “virtudes” que tenía el
candidato del PRI a gobernador. Utilizaron una caricatura para respaldar un
producto político, eso fue lo que hicieron.
Ahora, otro priista, René
Díaz González no solo ha hecho lo mismo sino que ha ido más allá. Él es su
propia caricatura.
El candidato a diputado
local por el Cuarto Distrito Electoral con cabecera en capital del estado
mantiene así, el afán de una buena parte de la clase política potosina de
ridiculizarse.
Al margen del candidato
viola alguna ley o no, si incurre en violación de derechos de autor, si se está
pirateando el personaje de una marca o no, el tema de fondo es que el político
es capaz de hacer lo que sea necesario para llamar la atención.
Que se sepa, a René Díaz
González no se le conoce con el apodo de la rana o batracio que le se parezca,
pero el caso es que sus “amigos” que parecen ser muy “creativos”, pusieron el
ojo en Rene, la rana de Los Muppets y decidieron que ya tenían lista la campaña
para el candidato.
En entrevista con el portal
de noticia La Orquesta, Díaz González da a entender que primero fue la idea de
la campaña y luego su candidatura. Como todos los políticos, confiesa que él no
quería ser candidato, pero que muchos amigos lo impulsaron y cuando se enteró
ya hasta campaña había.
“Tengo un grupo de muy
buenos amigos míos que fueron los que me propusieron que participara en alguna
candidatura, yo les dije que no me interesaba, pero se fueron adelantando y
sacaron el espectacular de Huevos + Rana = Cosas buenas, yo nunca lo entendí, puedo
decir que fui el último que me enteré. Esto no va dirigido a nadie, no tiene
absolutamente ningún nombre, ningún instituto político, no tiene ningún slogan
de preferencia a un candidato y no lastimó a nadie. Considero que causo
expectación y derivado a ello ahora que se formalizó decidimos iniciar una
campaña con la famosa Rana Rene”, le dijo a la Orquesta.
Enseguida, el candidato,
niega una y otra vez que su personaje de rana tenga alguna semejanza con el
susodicho Rene o Kermit que es su nombre original y que por décadas ha
maravillado a los niños de todo el mundo.
O sea, mi rana es otra rana,
no es la rana de ellos, es mi rana, es decir, una rana potosina, una rana
candidata, una rana priista. Lo ven, mi rana no es ni la rana de Jim Henson y
de paso no es tampoco la rana de Disney. Para acabar pronto, mi rana no es la
rana de la cerdita Peggy.
Causa hilaridad lo que es
posible hacer en la política en tiempos electorales: utilizar a un animal para
que la gente se vuelva a verte.
Se piensa que en las
campañas, lo importante para un político es que se hable de él lo más posible,
que su nombre y su persona estén expuestos ante la opinión pública para poder
ganar adeptos y fortalecer simpatías. Se piensa, porque así se ha teorizado, de
que mientras el mensaje esté más expuesto a las masas, más éxito se tendrá en
el objetivo de posicionarse.
Sin embargo, eso no es del
todo pertinente para un candidato priista en San Luis Potosí, el ejemplo está
en el propio gobernador que ahora parece una caricatura de lo que se llegó a
ofertar como producto político hace seis años. ¿Recuerdan a Flanders con
aquello de que San Luis necesita de un doctor?
Cualquiera que en su vida
haya visto en televisión o en el cine algo relacionado a los Muppets,
reconocerá que la rana que utiliza el candidato Rene es básicamente la misma y
que en estricto sentido no se necesita de “creatividad” para utilizar las ideas
de otros.
Ese es el nivel de nuestros
políticos. Les es más importante una imagen en un espectacular o en una camiseta
que generar una idea propia acerca de lo que se pretende hacer como diputado.
Se trata de la misma
dinámica que están siguiendo la mayor parte de candidatos a puestos de elección
popular: lo banal por encima de lo relevante, lo frívolo, por encima de lo
urgente.
Ejemplo de que de ello, es
esa frase tan erudita como filosofal del candidato Díaz González: todas las
ranas son diferentes.
Entrevistado por El
Universal, el candidato del PRI mostró inocencia e ingenuidad: no es la misma
rana, la mía ni siquiera tiene patas. Mi rana se no tiene nombre, pero yo me
llamo Rene, al buen entendedor pocas palabras.
Y cerró como suelen hacerlo
todos los políticos que tienen algo que ocultar: lo que pasa es que se trata de
una campaña negra por la penetración de nuestra campaña.
En el Comité Ejecutivo
Nacional del PRI tienen a San Luis Potosí como una entidad de riesgo, su
candidato a gobernador no ha crecido como se esperaba, su campaña no provoca
entusiasmo, su candidato no construye simpatía y ven con azoro que el PAN si va para arriba.
Lo que menos querrán en el
partido es que sus candidatos a presidentes municipales, diputados locales y
federales, hagan de la plantilla de candidatos un auténtico circo o, en el peor
de los casos en un estanque de ranas.
Seriedad, señores
candidatos.
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