domingo, 4 de octubre de 2015

No todo lo que brilla es oro

Hay gobernador nuevo, presidentes municipales nuevos, diputados locales nuevos, diputados federales nuevos, regidores nuevos, síndicos nuevos. Todo apuntaría a que un nuevo tiempo empieza para San Luis Potosí.


Todos ellos, han profesado amor y compromiso por San Luis. A su manera, en su momento y en cada una de esas posiciones, dijeron que empiezan nuevos tiempos para todos, en municipios y comunidades, en todo el estado, en las ciudades y colonias.


Se pensaría que por fin estamos a las puertas de una era de prosperidad, desarrollo y felicidad.


Todos ellos, todos los que están estrenando cargos y posiciones de poder, en sus primeros mensajes hablaron de ir contra la corrupción, de no tolerar a los corruptos e ineficientes.


Todos ellos, hablaron de su notable compromiso con los ciudadanos más pobres, con los olvidados, con los que menos tienen y ofrecieron atenderlos con oportunidad y eficiencia. La lucha contra la pobreza va en serio, dijeron.


Todos ellos hablaron de servir a la sociedad porque solamente a ella obedecen, por la sociedad se ocupan y se preocupan las 24 horas del día.


Todos ellos hablaron de hacer un esfuerzo conjunto y solidario para que, los tres poderes de gobierno, hagan de San Luis un estado con mayor equidad y justicia social.


No se diga en tratándose de procuración de justicia, hablaron de desterrar la impunidad, de aplicar todo el peso de la ley con la consabida advertencia del “caiga quien caiga” y aventuraron que a los potosinos no les agradan los servidores público “y a mí tampoco” Juan Manuel Carreras dixit.


Todo es nuevo en la administración pública potosina y hasta se diría que todo es distinto, hasta el amanecer es más luminoso y la felicidad se refleja en el rostro de todos, ha renacido la esperanza y ha vuelto a florecer la ilusión de tener una mejor ciudad, una colonia más digna, un ejido más productivo, una comunidad menos olvidada y tener más oportunidades de empleo, mejores salarios, una mejor vivienda, mejores servicios de salud.


Es que como hay funcionarios nuevos hay que creer que ahora si son la solución, que los de ahora si serán cumplidores y que no fallarán estrepitosamente como los que se fueron. Que los nuevos no van a simular ni a engañar, que los nuevos no se van a llevar el dinero, que no van a desviar el presupuesto.


Como hay gobiernos nuevos y legisladores nuevos, hay que darle razones a la esperanza de que ahora sí, los que vienen no se van a servir de los cargos, que se erradicara el conflicto de intereses y los aviadores. Que los nuevos funcionarios no se van a echar a la bola los recursos de los Ramos 28 y 33, que no van a realizar licitaciones amañadas o que van a eliminar las adjudicaciones y compras directas que antes beneficiaban a los cuates.


La verdad es que no todo lo que brilla es oro así como tampoco todo lo que hiede es estiércol. Que sean nuevos funcionarios, nuevos gobiernos, nuevos proyectos, nuevas ideas, nuevos planes…eso en San Luis Potosí no garantiza absolutamente nada.


Como todo es nuevo, Juan Manuel Carreras hasta trabajó el domingo y la prensa lo festejó como si hubiera realizado una proeza. El alcalde capitalino, Ricardo Gallardo llegó a sus oficinas a las siete de la mañana y causó azoro. Lo mismo ocurrió en la mayoría de palacios municipales, es el gozo por conocer a que sabe el poder.


Basta revisar los discursos de las nuevas autoridades tanto del estado como de los municipios para  darnos cuenta de que se promete sin ton ni son, se promete todo sin saber que se puede cumplir y qué está fuera de las posibilidades. El asunto es decir que voy a hacer, que vamos a hacer, ya después veremos qué pasa.


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