Hay
gobernador nuevo, presidentes municipales nuevos, diputados locales nuevos,
diputados federales nuevos, regidores nuevos, síndicos nuevos. Todo apuntaría a
que un nuevo tiempo empieza para San Luis Potosí.
Todos
ellos, han profesado amor y compromiso por San Luis. A su manera, en su momento
y en cada una de esas posiciones, dijeron que empiezan nuevos tiempos para
todos, en municipios y comunidades, en todo el estado, en las ciudades y
colonias.
Se
pensaría que por fin estamos a las puertas de una era de prosperidad,
desarrollo y felicidad.
Todos
ellos, todos los que están estrenando cargos y posiciones de poder, en sus
primeros mensajes hablaron de ir contra la corrupción, de no tolerar a los
corruptos e ineficientes.
Todos
ellos, hablaron de su notable compromiso con los ciudadanos más pobres, con los
olvidados, con los que menos tienen y ofrecieron atenderlos con oportunidad y
eficiencia. La lucha contra la pobreza va en serio, dijeron.
Todos
ellos hablaron de servir a la sociedad porque solamente a ella obedecen, por la
sociedad se ocupan y se preocupan las 24 horas del día.
Todos
ellos hablaron de hacer un esfuerzo conjunto y solidario para que, los tres
poderes de gobierno, hagan de San Luis un estado con mayor equidad y justicia
social.
No
se diga en tratándose de procuración de justicia, hablaron de desterrar la
impunidad, de aplicar todo el peso de la ley con la consabida advertencia del
“caiga quien caiga” y aventuraron que a los potosinos no les agradan los
servidores público “y a mí tampoco” Juan Manuel Carreras dixit.
Todo
es nuevo en la administración pública potosina y hasta se diría que todo es
distinto, hasta el amanecer es más luminoso y la felicidad se refleja en el
rostro de todos, ha renacido la esperanza y ha vuelto a florecer la ilusión de
tener una mejor ciudad, una colonia más digna, un ejido más productivo, una
comunidad menos olvidada y tener más oportunidades de empleo, mejores salarios,
una mejor vivienda, mejores servicios de salud.
Es
que como hay funcionarios nuevos hay que creer que ahora si son la solución,
que los de ahora si serán cumplidores y que no fallarán estrepitosamente como
los que se fueron. Que los nuevos no van a simular ni a engañar, que los nuevos
no se van a llevar el dinero, que no van a desviar el presupuesto.
Como
hay gobiernos nuevos y legisladores nuevos, hay que darle razones a la
esperanza de que ahora sí, los que vienen no se van a servir de los cargos, que
se erradicara el conflicto de intereses y los aviadores. Que los nuevos
funcionarios no se van a echar a la bola los recursos de los Ramos 28 y 33, que
no van a realizar licitaciones amañadas o que van a eliminar las adjudicaciones
y compras directas que antes beneficiaban a los cuates.
La
verdad es que no todo lo que brilla es oro así como tampoco todo lo que hiede
es estiércol. Que sean nuevos funcionarios, nuevos gobiernos, nuevos proyectos,
nuevas ideas, nuevos planes…eso en San Luis Potosí no garantiza absolutamente
nada.
Como
todo es nuevo, Juan Manuel Carreras hasta trabajó el domingo y la prensa lo
festejó como si hubiera realizado una proeza. El alcalde capitalino, Ricardo
Gallardo llegó a sus oficinas a las siete de la mañana y causó azoro. Lo mismo
ocurrió en la mayoría de palacios municipales, es el gozo por conocer a que
sabe el poder.
Basta
revisar los discursos de las nuevas autoridades tanto del estado como de los
municipios para darnos cuenta de que se
promete sin ton ni son, se promete todo sin saber que se puede cumplir y qué
está fuera de las posibilidades. El asunto es decir que voy a hacer, que vamos
a hacer, ya después veremos qué pasa.
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