lunes, 21 de septiembre de 2015

Un gobierno capaz y ambicioso, no uno timorato, faccioso e ineficiente

El viernes conoceremos a los integrantes del nuevo gobierno y Juan Manuel Carreras López rendirá protesta el sábado al mediodía como gobernador constitucional del estado para el período 2015-2021. Del gabinete y de la nueva administración se espera sean una bomba, ojala no acabe en petardo.


Una bomba en el buen sentido de la palabra, es decir algo que asombre, que emocione, que despierte la esperanza y aliente un mejor presente y un alentador futuro. Eso se esperaba con Fernando Toranzo y ya ve usted lo que ocurrió: nos habían anunciado un ferrari y apareció una carreta tirada por mulas.


Especular sobre los integrantes del gabinete es perder el tiempo en frivolidades. El gabinete ya está listo y solo hace falta que lo anuncien y eso ocurrirá el viernes cuando el sexenio de Toranzo este consumiéndose para quedar cenizas.


A decir del gobernador electo, el gabinete estará integrado por ciudadanos capaces y comprometidos. Comprometidos con el desarrollo de San Luis Potosí y capaces para ejercer los cargos públicos que les correspondan.


De hecho, el perfil delineado en esas dos vertientes, nos muestra a un funcionario público que en nada se parece a cualesquiera del gabinete saliente de Toranzo, donde la irresponsabilidad, la incapacidad y la ausencia de compromiso brillaron como un sol de verano.


Lo primero que hay que esperar del nuevo gabinete es que no exista ni sombra de semejanza con quienes invernaron junto a Fernando Toranzo en los últimos seis años o lo que des lo mismo, nunca más un Secretario General de Gobierno como Cándido Ochoa Rojas o Eduardo González Sierra.


Si se tiene planeado mejorar en la procuración de justicia, que revisen la actuación de Miguel Ángel Garcías Covarrubias y sobre el cuerpo de su fracaso se designe a alguien que si sepa de leyes y justicia. No más excesos, corrupción, ineficacia, opacidad y cinismo.


El viernes cuando se presente en sociedad mal nuevo gabinete, debe de haber un golpe de autoridad que deje en claro que el gobierno de Toranzo ya terminó y que no hay personaje con el mínimo vínculo con esa administración. Nada más grave para el estado que la continuidad de un gobierno gris y mediocremente arrogante.


Ese viernes, deberá mostrar perfiles de servidores públicos que no tengan como característica principal la militancia priísta, verde o aliancista. Es correcto, ganaron las elecciones y tienen derecho a ejercer el poder los miembros o simpatizantes de esos partidos, pero la urgencia de un buen gobierno va más allá de eso. Los mejores no necesariamente están en los partidos políticos, hay que buscar en la sociedad.


No creo que sea importante si los nuevos funcionarios son oriundos o no de San  Luis Potosí. El prurito irreflexivo en torno a las presuntas logias extranjeras ya no tiene cabida, se trata de seleccionar a los que tienen más y mejores aptitudes, cualidades o habilidades para desempeñar un cargo.


El asunto de si están comprometidos con el desarrollo, con la ciudadanía, con el progreso, con el bienestar es hasta innecesario señalarlo, son atributos que por necesidad deben tener los servidores públicos. Que se comprometan no es un merito sino una obligación,  que trabajen tampoco es merito sino su obligación.


Si el gabinete que se anuncie el viernes llama más la atención por el pago de cuotas de partido y a sectores financiadores de Carreras, habremos empezado mal. El si gabinete le abre las puertas a los presidentes de los tres partidos que postularon a Carreras y los coloca a en carteras de gobierno, habremos empezado mal. Si las dependencias públicas se llenan de oportunistas provenientes de las burocracias partidistas, estaremos empezando de la peor manera posible.


Aunque Enrique Peña Nieto ha puesto el ejemplo más nefasto en cuanto a generar un gabinete de “todologos”, habría que confiar en que Carreras no caiga en la misma tentación y que sus cuates tengan de súbito más cualidades y virtudes que un santo.


Integrar con acierto  un gobierno ya no pasa por la entrega de cotos de poder a grupos políticos o económicos y mucho menos, a caciques o presuntas vacas sagradas de la clase política potosina.


Muchos de los colaboradores de Carreras en la campaña y luego en el proceso de transición deben de pensar que les asiste el derecho a formar parte del gobierno en algún cargo importante, donde poder ejercer un buen presupuesto y desde dónde trabajar por posiciones a futuro. Más valdría que Carreras los haya identificado a tiempo y los haya dejado fuera de la lista, de lo contrario, pero inicio sería imposible.


Que para haber integrado el gabinete no haya cedido a presiones o chantajes de grupos políticos o mediáticos, equivocarse como lo hizo Toranzo es como sembrar desde el primer día la semilla de la discordia.


No importan los nombres pero si sus trayectorias profesionales, no importan sus nombres y si su historia reciente ya sea en ámbito público o en el privado: que se llame Juan, Pedro o María no es relevante, lo trascendente será que se trate de personas serias, probas y honestas.



Eso es, lo más difícil en la administración pública: encontrar personas decentes que no cedan a la corrupción.    

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