El viernes
conoceremos a los integrantes del nuevo gobierno y Juan Manuel Carreras López
rendirá protesta el sábado al mediodía como gobernador constitucional del
estado para el período 2015-2021. Del gabinete y de la nueva administración se
espera sean una bomba, ojala no acabe en petardo.
Una bomba en
el buen sentido de la palabra, es decir algo que asombre, que emocione, que
despierte la esperanza y aliente un mejor presente y un alentador futuro. Eso
se esperaba con Fernando Toranzo y ya ve usted lo que ocurrió: nos habían
anunciado un ferrari y apareció una carreta tirada por mulas.
Especular
sobre los integrantes del gabinete es perder el tiempo en frivolidades. El
gabinete ya está listo y solo hace falta que lo anuncien y eso ocurrirá el
viernes cuando el sexenio de Toranzo este consumiéndose para quedar cenizas.
A decir del
gobernador electo, el gabinete estará integrado por ciudadanos capaces y
comprometidos. Comprometidos con el desarrollo de San Luis Potosí y capaces
para ejercer los cargos públicos que les correspondan.
De hecho, el
perfil delineado en esas dos vertientes, nos muestra a un funcionario público
que en nada se parece a cualesquiera del gabinete saliente de Toranzo, donde la
irresponsabilidad, la incapacidad y la ausencia de compromiso brillaron como un
sol de verano.
Lo primero
que hay que esperar del nuevo gabinete es que no exista ni sombra de semejanza
con quienes invernaron junto a Fernando Toranzo en los últimos seis años o lo
que des lo mismo, nunca más un Secretario General de Gobierno como Cándido
Ochoa Rojas o Eduardo González Sierra.
Si se tiene
planeado mejorar en la procuración de justicia, que revisen la actuación de
Miguel Ángel Garcías Covarrubias y sobre el cuerpo de su fracaso se designe a
alguien que si sepa de leyes y justicia. No más excesos, corrupción,
ineficacia, opacidad y cinismo.
El viernes
cuando se presente en sociedad mal nuevo gabinete, debe de haber un golpe de
autoridad que deje en claro que el gobierno de Toranzo ya terminó y que no hay
personaje con el mínimo vínculo con esa administración. Nada más grave para el estado
que la continuidad de un gobierno gris y mediocremente arrogante.
Ese viernes,
deberá mostrar perfiles de servidores públicos que no tengan como
característica principal la militancia priísta, verde o aliancista. Es
correcto, ganaron las elecciones y tienen derecho a ejercer el poder los
miembros o simpatizantes de esos partidos, pero la urgencia de un buen gobierno
va más allá de eso. Los mejores no necesariamente están en los partidos
políticos, hay que buscar en la sociedad.
No creo que
sea importante si los nuevos funcionarios son oriundos o no de San Luis Potosí. El prurito irreflexivo en torno
a las presuntas logias extranjeras ya no tiene cabida, se trata de seleccionar
a los que tienen más y mejores aptitudes, cualidades o habilidades para desempeñar
un cargo.
El asunto de
si están comprometidos con el desarrollo, con la ciudadanía, con el progreso,
con el bienestar es hasta innecesario señalarlo, son atributos que por
necesidad deben tener los servidores públicos. Que se comprometan no es un
merito sino una obligación, que trabajen
tampoco es merito sino su obligación.
Si el
gabinete que se anuncie el viernes llama más la atención por el pago de cuotas
de partido y a sectores financiadores de Carreras, habremos empezado mal. El si
gabinete le abre las puertas a los presidentes de los tres partidos que
postularon a Carreras y los coloca a en carteras de gobierno, habremos empezado
mal. Si las dependencias públicas se llenan de oportunistas provenientes de las
burocracias partidistas, estaremos empezando de la peor manera posible.
Aunque
Enrique Peña Nieto ha puesto el ejemplo más nefasto en cuanto a generar un
gabinete de “todologos”, habría que confiar en que Carreras no caiga en la
misma tentación y que sus cuates tengan de súbito más cualidades y virtudes que
un santo.
Integrar con
acierto un gobierno ya no pasa por la
entrega de cotos de poder a grupos políticos o económicos y mucho menos, a
caciques o presuntas vacas sagradas de la clase política potosina.
Muchos de
los colaboradores de Carreras en la campaña y luego en el proceso de transición
deben de pensar que les asiste el derecho a formar parte del gobierno en algún
cargo importante, donde poder ejercer un buen presupuesto y desde dónde
trabajar por posiciones a futuro. Más valdría que Carreras los haya
identificado a tiempo y los haya dejado fuera de la lista, de lo contrario,
pero inicio sería imposible.
Que para
haber integrado el gabinete no haya cedido a presiones o chantajes de grupos
políticos o mediáticos, equivocarse como lo hizo Toranzo es como sembrar desde
el primer día la semilla de la discordia.
No importan
los nombres pero si sus trayectorias profesionales, no importan sus nombres y
si su historia reciente ya sea en ámbito público o en el privado: que se llame
Juan, Pedro o María no es relevante, lo trascendente será que se trate de
personas serias, probas y honestas.
Eso es, lo
más difícil en la administración pública: encontrar personas decentes que no
cedan a la corrupción.
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