Uno de los pasivos más
ofensivos que dejará Fernando Toranzo Fernández es el de la inseguridad
pública. Aunque es un asunto relacionado con la policía, a la hora de revisar
resultados, el demerito alcanzado en la administración traerá por necesidad un
costo político electoral.
Toranzo habitará en la
memoria colectiva como el mandatario en cuya administración hubo más muertos
que nunca. Seguro que nadie quiere pasar a la historia con esa lápida sobre la
espalda, pero el doctor sabrá hablar de ello apenas pasen unos meses y se
convierta en ex gobernador.
Las decenas de miles de
muertos cobraron factura mortuoria a Felipe Calderón. La prolongada pesadilla
que representó su sexenio en cuanto a sangría humana se refiere, fue tan lejos
que los ciudadanos enviaron al partido del entonces presidente, el PAN, al
tercer lugar en los comicios presidenciales.
Los ciudadanos hartos de ver
los horrores de la muerte a toda hora y por doquier, le dieron su confianza al
PRI y Enrique Peña Nieto, quien luego de ganar la presidencia ofreció alcanzar
un México en paz que aún no llega.
El recuento de decenas de
miles de muertos no ha terminado aunque ya no está Calderón y el México en Paz
ha desaparecido de los discursos.
A muchos pareciera que se
les olvida, pero la pesadilla continúa, solo que los recuentos ya no son tema
de portadas periodísticas ni de espacios informativos de horario triple A.
El panorama sigue siendo muy
complicado y en San Luis Potosí, Fernando Toranzo dejará la huella de su
ineficiencia e irresponsabilidad.
Veamos.
Durante el quinto año de
gobierno de Fernando Toranzo Fernández se cometieron 326 homicidios, de los
cuales, 229 fueron relacionados con la delincuencia organizada.
Enero de 2014 fue el mes más
violento con cuarenta crímenes reportados y el de menor incidencia fue
septiembre con veinte.
Se denunciaron trece
secuestros y 84 casos de extorsión.
17 mil 499 fue el total de
delitos del fuero común denunciados el año pasado ante el Ministerio Público.
De ese total, cuatro mil 616 fueron robos. En San Luis Potosí se reportaron 773
vehículos robados, es decir, un promedio de dos al día.
En suma, desde el inicio de
la actual administración, mil 740 personas han sido ejecutadas, 110 más han
sido secuestrados y se han robado nueve mil 389 vehículos. En lo que va de la
administración saliente han sumado 822 denuncias por extorsión.
El sexenio de Toranzo ha
sido el más violento de los últimos veinte años.
Podrá justificar que él
recibió un estado con un problema creciente, que a él le dejaron una situación
crítica, que le heredaron una policía protectora de delincuentes, desorganizada,
maleada y sin espíritu ni compromiso de servicio. Sin embargo, eso es lo mismo
que él estará dejando.
Toranzo ofreció resolver el
problema de la inseguridad y no lo ha cumplido. Dijo que regresarían a San Luis
Potosí los días de paz tranquilidad y eso no es cierto. Le falló a la gente que
le dio su voto, le falló al estado al que le juró hacer prevalecer la ley y no
la muerte.
Juan Manuel Carreras López,
precandidato del PRI a la gubernatura y ex integrante del gabinete de Toranzo
la tiene realmente difícil.
Tendrá que decirle a la
gente que el gobierno del que formó parte falló feamente en materia de
seguridad. Tendrá que decirle a la gente que Toranzo se equivocó o bien, que no
tuvo tamaños ni audacia ni valor suficiente para enfrentar la crisis de
inseguridad.
Tendrá que voltear a ver a
su ex jefe y decirle junas cuantas verdades, no solo en relación a la
inseguridad sino a muchos asuntos más que requerían de un gobernador más
comprometido con los ciudadanos.
No será fácil para el
precandidato Carreras salir a las calles en busca de apoyo cuando el saldo del
gobierno surgido de su partido es tan precario.
¿Cómo pedir el voto para él
y el PRI cuando Toranzo dejará un panorama de unos dos mil ejecutados?
Lo menos que podrá hacer el
precandidato Carreras es repetir el compromiso francamente simulador y
demagógico de Toranzo: vamos a recuperar la paz y tranquilidad perdidas es a
estas alturas una mentada de madre, un insulto barato.
Más allá de si se presume
que Carreras es el candidato del gobernador, lo que hay que entender es que la
probable continuidad a una administración tan pusilánime y gris, es un riesgo
palpable. Los potosinos no merecen eso.
Carreras ha empezado su
labor política como precandidato y está obligado a hacerlo con inteligencia.
Inteligente, tan inteligente como deshacerse de la sombra de Toranzo como quien
sale a la calle a dejar la bolsa de la basura.
Cuando Carreras empiece a
hacer pronunciamientos públicos y compromisos en cuanto a la grave ausencia de
seguridad para los ciudadanos, tendrá que admitir que su partido, en la persona
del gobernador no ha ofrecido buenos resultados y que Toranzo es responsable de
ello.
No desmarcarse de ello
representará sumisión y complicidad y el precandidato de un PRI con focos de
alerta en San Luis Potosí no debe estar para diplomacias.
Que empiece el deslinde y la
crítica por el desastroso saldo de la inseguridad, por el reconocimiento de que
las políticas públicas no funcionan en el combate a la inseguridad en San Luis,
que se comprometa a no repetir la simulación en que incurrió el doctor.
Si Carreras López no empieza
a demostrar que Toranzo no está detrás de él y de su candidatura, entonces muy
pronto será como él: un doctor, también, timorato pero soberbio, creído de sí
mismo pero falaz y mañoso; alguien que anda con aires de demócrata pero que no
permite otra cosa sino solo su voluntad.
En efecto, un político
mezquino que un buen día dijo que San Luis Potosí necesitaba un doctor para
atender todos sus males y que a la hora de enfrentarlos le temblaron las manos.
A estas alturas ya está más que claro que San Luis no necesita más de un doctor,
a menos de que Carreras diga y demuestre lo contrario.
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