Es cuestión de días sino es que de horas para ver a los
candidatos de arriba para abajo, omnipresentes en colonias, sindicatos, ejidos
o mercados; siempre obsequiosos, con esa excesiva obsequiosidad de quien quiere
quedar bien a toda costa.
Los candidatos a punto del servilismo, movidos por fuerzas
inconmensurables soltarán discurso tras discurso y no habrá poder humano que
los pare.
Los candidatos aparecerán en el momento menos pensado, así
como llegan las desgracias y empezarán a hablar casi soñadoramente y, le
pondrán miel a sus palabras para endulzar el oído de sus potenciales votantes.
Luego, sacarán su provisión anual de sonrisas, sacarán del
repertorio una variada gama de buenos modales y en tono festivo le preguntarán
a la gente ¡Qué puedo hacer por usted? Y luego, los mismos candidatos
responderán de inmediato en todo afectado y sensible: a sus órdenes, lo que
usted diga.
Miré, dirá un candidato, sé que muchos creen que los
políticos no somos gente de fiar, que muchos otros les han empeñado su palabra
y no les han cumplido, que vienen por su voto y ya no regresan, pero permítame
decirle que conmigo eso no va a ocurrir.
Lo que me interesa es
servir a la sociedad, de estar con ustedes, palpar sus problemas, saber cómo
viven, escuchar su voz y darles respuestas. Quiero ser su representante para
servirles no para servirme.
Provengo de una familia honorable, comprometida con la
gente, honesta, trabajadora. En mis raíces está el amor por mi tierra, mi
compromiso es trabajar por ustedes, servirles a toda hora, esforzarme sin
detenerme ante la fatiga.
Conozco sus problemas, sé cómo resolverlos, conozco sus
sueños y anhelos, sé cómo cristalizarlos, hacerlos realidad.
Así dirán los cientos de candidatos y creerán que todos
quedarán conmovidos ante su desinteresado afán por servir a los demás.
Los candidatos saldrán a diario en la prensa, aparecerán sus
fotografías con niños en brazos, en amoroso abrazo con la ancianita, de la mano
del campesino, comiendo en la fonda con albañiles y peones, rodeado de
universitarios o atento a los consejos de los viejos.
Desde muy de mañana, al verse al espejo y relamerse la
cabellera se dirán que es cierto, que llegare a ser un funcionario de
extraordinaria eficacia, que acabaré con los arribistas, que revolucionaran la
administración pública.
Los candidatos verán sus nombres y consignas en los muros de
cualquier colonia, se admirarán de su porte en los grandes espectaculares, se
escucharán y verán en la radio y la televisión y creerán lo que diga su séquito
de aduladores.
Slogans, pronunciamientos, proyectos, propuestas, discursos,
debates, mesas de discusión, foros, talleres, convenciones y tal, los
candidatos estarán en donde uno menos se imagina con tal de que alguien los vea
y escuche. Si les pidieran ir al infierno, irían.
El calendario electoral 2015 en México marca comicios el
siete de junio para renovar 300 distritos de mayoría a la cámara de diputados,
en tanto que en nueve estados se elegirá a gobernadores, alcaldes y diputados
locales.
En San Luis Potosí buscan hueso para gobernador, para 15
diputados de mayoría y doce de representación proporcional, siete diputaciones
federales y 58 presidentes municipales. 128 millones de pesos y unos miles más
para que los candidatos de todos los partidos financien su menú de fórmulas salvadoras.
En serio, ya vienen las campañas y los candidatos poblarán
todo, ocuparán cualquier resquicio imaginable y como es de esperarse ocultarán
su verdadero rostro, se pondrán un disfraz de acuerdo con la circunstancia, lo
importante será que les vean investidos
de nobleza y buenos sentimientos, ya luego podrán enseñar garras y dientes.
Los candidatos soñarán con fervor, ojalá nos lleguen los
tiempos de vacas gordas.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario