En el Partido Acción
Nacional cuentan con suficientes días
para reflexionar sobre su futuro en las elecciones de 2015. Tienen días
de sobra para decidir si van por una candidatura fuerte a gobernador o si de
nuevo, irán fracturados, enconados, soberbios y vengativos.
En el PAN vienen horas de
definiciones políticas porque ya no es momento de grillas de poca monta. Es
simple, deciden cómo ganar las elecciones o cómo perderlas, ellos son los que
deciden.
Dicen que no hay que hacer
cosas malas que parezcan buenas y en el PAN deberían estar conscientes de eso.
Están en el momento justo
para intentar hacer de la política un instrumento que les ayude a tomar
acuerdos respecto de lo más importante para un partido: la fortaleza política
para alcanzar el poder.
El pasado viernes, se emitió
la convocatoria para el proceso interno de elección del candidato a gobernador
por el PAN. El día nueve de enero es la fecha marcada para el registro de
precandidatos, es decir, les quedan diecinueve días para buscar y lograr
acuerdos políticos que eviten una conflagración.
El escenario para el PAN no
es para nada complicado: según la encuestas realizada por la empresa ARCOP,
Alejandro Zapata Perogordo es el político panista mejor posicionado en el ánimo
de la ciudadanía, es el mejor calificado, el que mejores conocimientos tiene,
logró más opiniones positivas que negativas y es en suma, la opción más sólida.
El periodista David Medrano
publicó ayer los resultados de esa encuesta según la cual, Zapata logró las
mejores calificaciones frente a Sonia Mendoza, Luis Manuel Calzada y Mario
Leal.
La muestra estadística
elaborada por ARCOP para el PAN no deja lugar a dudas de que Zapata es el mejor
candidato que puede tener ese partido, sin embargo, no parece ser suficiente.
Hasta hace unas semanas, el
futuro electoral del PAN era semejante a un infierno por venir: la renuncia del
senador Octavio Pedroza a participar en el proceso interno tras denunciar los
hilos antidemocráticos que el Círculo Azul mueve en el partido.
El empecinamiento y quizás, el capricho de ese grupo encabezado
por Héctor Mendizábal, Sonia Mendoza y Juan Pablo Escobar de apropiarse de
todas las decisiones del partido así como de las candidaturas.
La percepción de que en el
PAN la división interna era ya un hecho irremediable y que no serían capaces de
solucionar sus problemas internos.
Estas eran solo algunos
ejemplos del negro panorama que se veía en el PAN, pero tras la realización de
la encuesta, las cosas parecen haber cambiado de manera radical, pues se
demuestra que el Círculo Azul no tiene la fuerza que aparentaba tener.
Si bien Sonia Mendoza y
Mario Leal, perdedores en la encuesta de inmediato defendieron sus aspiraciones
al advertir que si habrá elección y no candidatura de unidad, sobre esa base en
el PAN deberían empezar a hacer de la política un instrumento civilizado para
alcanzar un acuerdo.
En ese punto, el Comité
Ejecutivo Nacional que encabeza Ricardo Anaya, se ha logrado ya una serie de
acuerdos para que en seis estados no haya proceso interno sino candidaturas
únicas. San Luis Potosí no estará alejado de esa opción.
En la alta dirigencia del
PAN si se han dado cuenta de lo desastroso que ha sido realizar elecciones abiertas
que luego de convierten en cochinero y que dejan al partido muy mal parado ante
la opinión pública.
De hecho, el PAN empezó a
perder la presidencia de la república con su desgastante elección interna que
llevo a Josefina Vázquez Mota a ganar la candidatura pero a perder el apoyo de
una fracción muy importante de su propio partido.
En San Luis esa historia se
ha repetido y pareciera que no se ha entendido la lección. Hay panistas muy
reacios y necios a ver primero por el partido y luego por ellos. Un partido
así, más temprano que tarde se desmorona y se convierte en apenas facción.
De aquí al nueve de enero
cuando se realiza el registro de precandidatos, las dirigencias nacional y
estatal del PAN tienen la oportunidad de abrirle una oportunidad a la buena
política, al buen entendimiento en aras de tomar la mejor decisión.
No hay que inventar el agua
tibia, la realidad panista es simple: hay dos panistas con potencial real de
triunfo, Alejandro Zapata y Octavio Pedroza, pero no son del Círculo Azul sino todo
lo contrario.
Que el mejor calificado sea
un panista que ha perdido dos elecciones consecutivas demuestra que el Círculo
Azul no ha hecho su tarea y que se ha estancado en sus pequeñas ambiciones sin
generar cuadros políticos fuertes.
Que luego esté el senador
Pedroza como la tercera vía pese a que se ha cansado de criticar las formas en
cómo se ha manejado al partido en los últimos años, solo demuestra que el PAN
se ha negado a cambiar y sigue actuando como partido de oposiciones mezquinas y
convenencieras.
En el PAN y sus grupos está
aún la decisión, en ellos está si van por el triunfo en el 2015 o desde ya
empiezan a hilvanar el tejido de su derrota.
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