En la sede del Comité
Directivo Estatal del Partido Acción Nacional instalaron un reloj que va
contando los días, las horas, los minutos y segundos para las elecciones del
siete de junio de 2015. Cada que un panista voltea ver el cronómetro piensa en
que el regreso al poder es eso, solo cuestión de días y horas.
Ahí junto al reloj que fue
colocado en una pared de un salón que
hace las veces de sala de prensa, Héctor Mendizábal Pérez, presidente del PAN
en el estado me dijo que el de Toranzo ha sido un gobierno del fracaso.
Le pregunté si acaso no hay
una sola obra, programa, acción o logro de Fernando Toranzo que le signifique
un aplauso o reconocimiento de la oposición. Tras pensárselo brevemente
respondió que “lo único positivo de este gobierno es que ya se va acabar”.
En serio, objetó el
dirigente del blanquiazul: si se revisa entre los positivo y lo negativo del
actual gobierno no vamos a encontrar nada, hay mucho más de qué criticar de lo
que los potosinos podríamos festejar.
Ahí mismo, en donde el reloj
va descontando los días y las horas para el momento crucial en que se instalen
las urnas, Alejandro Zapata Perogordo evaluó que el gobierno de Fernando
Toranzo ha sido de venganzas y revanchas.
Ya gracias a Dios falta menos
para que se termine, dijo al referirse al sexenio de Toranzo.
“Yo he estado en la huasteca
y allá no he visto más que desesperanza, inseguridad, secuestros, muerte y
abandono. Si vamos al altiplano casi podemos observar lo mismo, en la Zona
Media no hay obras y en la capital, en la realidad hay una ciudad a la que no
se le ha dado mantenimiento”.
Luego observó que los
gobiernos estatal y municipal capitalino “han sido gobiernos de puertas
cerradas, no están abiertos ni escuchan a la gente para unir esfuerzos, hay un
gobierno de rencores y venganzas, un gobierno sin avances sustanciales”.
Como se podrá apreciar, en
el PAN hay certeza de que el gobierno de Toranzo será la materia prima de la
campaña de todos los candidatos del partido.
El mandatario se convertirá
en la principal figura retórica del discurso político de campaña del panismo
que está ya dedicado a explotar deficiencias, yerros, omisiones, equivocaciones
y todo aquello que de negativo se pueda resaltar del gobernador.
Las baterías de la campaña
panista, se dirigirán un día sí y el otro también a la cada vez más reducida,
gris y borrosa imagen del gobernador. Todo hace suponer que no habrá clemencia
y que el discurso será lapidario para el ejecutivo.
Sin embargo, los panistas
primero se deberán poner de acuerdo entre ellos para sacar un candidato a
gobernador sobre el cual no queden residuos de rencores como le ocurrió a
Zapata en 2009. Tienen que ponerse de acuerdo para que al sacar a su candidato,
se le blinde de probables traiciones como sucedió hace unos años.
Pero será difícil ponerse de
acuerdo cuando los egos andan tan elevados, tan inflados, tan
irresponsablemente triunfalistas.
Son siete los aspirantes a
una candidatura, de grupos contrarios y con perfiles opuestos. Son siete que
ven la gubernatura en sus manos al creer ingenuamente que el mal gobierno de
Toranzo es más que suficiente para ganar el siete de junio.
Son siete, pero en realidad
solamente debiera haber dos, los que representan a los grupos que controlan al
partido, a saberse, el de Alejandro Zapata y el Círculo Azul. Son siete
aspirantes, pero sirven solo para hacer ruido e intentar dar algo de qué
hablar. En realidad son los mismos.
Son siete porque no han
entendido de la historia reciente del partido: insisten en esa simulación muy
panista de que en ese partido si hay democracia, que en el PAN la militancia
decide, que en el PAN cualquiera puede aspirar y ser candidato.
Es para mofarse, pero así
es.
En la primaria del 2009 para
elegir candidato, ganó Alejandro Zapata pero los derrotados no se lo perdonaron
y luego se aliaron con el PRI para derrotarlo.
En la primaria del PAN para
elegir candidato presidencial en 2012 se apuntaron media docena y al final el
partido quedo tan fracturado que Josefina Vázquez no tenía otro destino que la
derrota, misma que llegó a convertirse en vergüenza al colocarse el PAN en el
tercer lugar por abajo del PRI y el PRD.
En estos momentos en el PAN
potosino hay claridad en torno a que gracias al gobierno desastroso de Toranzo,
hay muchas posibilidades de triunfo, pero también está claro que eso puede
resultar insignificante si entre los aspirantes se pelean y se almacenan
rencores para más tarde.
De momento en el PAN las
cosas parecen ir por el camino correcto y hasta Alejandro Zapata a quien en
2009 se le reclamó por su actitud soberbia, ha reconocido que si a él no le
toca, se sumará al que resulte electo.
“No hay preferencias para
ninguno de los siete aspirantes y que todos somos compañeros, no nos vamos a
pelear. Yo los estimo a todos y no me voy a pelear con nadie de los que tengan
la posibilidad de encabezar, como punta de lanza, el proyecto del PAN, que es
un proyecto a favor de San Luis Potosí”.
“Si me toca a mí ser
candidato no podre solo, necesitará un equipo con el apoyo de los liderazgos
del partido, pero igual si le corresponde a otro, que me cuenten como el primer
soldado que estaré listo para impulsar y apoyar el proyecto del PAN”.
Y bien el reloj sigue su
marcha en el PAN, pero es probable que su eventual triunfo del siete de junio
se decida antes en su elección interna: Si se comportan civilizadamente y no se
bronquean, si se reparten el pastel de las candidaturas “democráticamente”, ya
después tendrán tiempo de enviar a palacio de gobierno una caja de chocolates
por su invaluable ayuda para que el partido regresara al poder.
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