lunes, 11 de agosto de 2014

Gracias a Dios ya falta menos para que termine (Zapata dixit)

En la sede del Comité Directivo Estatal del Partido Acción Nacional instalaron un reloj que va contando los días, las horas, los minutos y segundos para las elecciones del siete de junio de 2015. Cada que un panista voltea ver el cronómetro piensa en que el regreso al poder es eso, solo cuestión de días y horas.

Ahí junto al reloj que fue colocado en  una pared de un salón que hace las veces de sala de prensa, Héctor Mendizábal Pérez, presidente del PAN en el estado me dijo que el de Toranzo ha sido un gobierno del fracaso.

Le pregunté si acaso no hay una sola obra, programa, acción o logro de Fernando Toranzo que le signifique un aplauso o reconocimiento de la oposición. Tras pensárselo brevemente respondió que “lo único positivo de este gobierno es que ya se va acabar”.

En serio, objetó el dirigente del blanquiazul: si se revisa entre los positivo y lo negativo del actual gobierno no vamos a encontrar nada, hay mucho más de qué criticar de lo que los potosinos podríamos festejar.

Ahí mismo, en donde el reloj va descontando los días y las horas para el momento crucial en que se instalen las urnas, Alejandro Zapata Perogordo evaluó que el gobierno de Fernando Toranzo ha sido de venganzas y revanchas.

Ya gracias a Dios falta menos para que se termine, dijo al referirse al sexenio de Toranzo.

“Yo he estado en la huasteca y allá no he visto más que desesperanza, inseguridad, secuestros, muerte y abandono. Si vamos al altiplano casi podemos observar lo mismo, en la Zona Media no hay obras y en la capital, en la realidad hay una ciudad a la que no se le ha dado mantenimiento”.

Luego observó que los gobiernos estatal y municipal capitalino “han sido gobiernos de puertas cerradas, no están abiertos ni escuchan a la gente para unir esfuerzos, hay un gobierno de rencores y venganzas, un gobierno sin avances sustanciales”.

Como se podrá apreciar, en el PAN hay certeza de que el gobierno de Toranzo será la materia prima de la campaña de todos los candidatos del partido.

El mandatario se convertirá en la principal figura retórica del discurso político de campaña del panismo que está ya dedicado a explotar deficiencias, yerros, omisiones, equivocaciones y todo aquello que de negativo se pueda resaltar del gobernador.

Las baterías de la campaña panista, se dirigirán un día sí y el otro también a la cada vez más reducida, gris y borrosa imagen del gobernador. Todo hace suponer que no habrá clemencia y que el discurso será lapidario para el ejecutivo.

Sin embargo, los panistas primero se deberán poner de acuerdo entre ellos para sacar un candidato a gobernador sobre el cual no queden residuos de rencores como le ocurrió a Zapata en 2009. Tienen que ponerse de acuerdo para que al sacar a su candidato, se le blinde de probables traiciones como sucedió hace unos años.

Pero será difícil ponerse de acuerdo cuando los egos andan tan elevados, tan inflados, tan irresponsablemente triunfalistas.

Son siete los aspirantes a una candidatura, de grupos contrarios y con perfiles opuestos. Son siete que ven la gubernatura en sus manos al creer ingenuamente que el mal gobierno de Toranzo es más que suficiente para ganar el siete de junio.

Son siete, pero en realidad solamente debiera haber dos, los que representan a los grupos que controlan al partido, a saberse, el de Alejandro Zapata y el Círculo Azul. Son siete aspirantes, pero sirven solo para hacer ruido e intentar dar algo de qué hablar. En realidad son los mismos.

Son siete porque no han entendido de la historia reciente del partido: insisten en esa simulación muy panista de que en ese partido si hay democracia, que en el PAN la militancia decide, que en el PAN cualquiera puede aspirar y ser candidato.

Es para mofarse, pero así es.

En la primaria del 2009 para elegir candidato, ganó Alejandro Zapata pero los derrotados no se lo perdonaron y luego se aliaron con el PRI para derrotarlo.

En la primaria del PAN para elegir candidato presidencial en 2012 se apuntaron media docena y al final el partido quedo tan fracturado que Josefina Vázquez no tenía otro destino que la derrota, misma que llegó a convertirse en vergüenza al colocarse el PAN en el tercer lugar por abajo del PRI y el PRD.

En estos momentos en el PAN potosino hay claridad en torno a que gracias al gobierno desastroso de Toranzo, hay muchas posibilidades de triunfo, pero también está claro que eso puede resultar insignificante si entre los aspirantes se pelean y se almacenan rencores para más tarde.

De momento en el PAN las cosas parecen ir por el camino correcto y hasta Alejandro Zapata a quien en 2009 se le reclamó por su actitud soberbia, ha reconocido que si a él no le toca, se sumará al que resulte electo.

“No hay preferencias para ninguno de los siete aspirantes y que todos somos compañeros, no nos vamos a pelear. Yo los estimo a todos y no me voy a pelear con nadie de los que tengan la posibilidad de encabezar, como punta de lanza, el proyecto del PAN, que es un proyecto a favor de San Luis Potosí”.

“Si me toca a mí ser candidato no podre solo, necesitará un equipo con el apoyo de los liderazgos del partido, pero igual si le corresponde a otro, que me cuenten como el primer soldado que estaré listo para impulsar y apoyar el proyecto del PAN”.


Y bien el reloj sigue su marcha en el PAN, pero es probable que su eventual triunfo del siete de junio se decida antes en su elección interna: Si se comportan civilizadamente y no se bronquean, si se reparten el pastel de las candidaturas “democráticamente”, ya después tendrán tiempo de enviar a palacio de gobierno una caja de chocolates por su invaluable ayuda para que el partido regresara al poder.

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