lunes, 3 de agosto de 2015

¿Y los 561 millones de pesos a dónde fueron a dar doctor?

La Auditoría Superior del Estado y la Comisión de Garantía de Acceso a la Información Pública son dos instituciones fallidas que no cumplen con los objetivos para las que fueron creadas. En perjuicio de la sociedad y en contra de la democracia, encubren, solapan, esconden; protegen a una clase política podrida, saqueadora ruin de los recursos públicos.


Los burócratas de esas dos oficinas que más bien parecen anexos de palacio de gobierno, gozan de inmerecidas vacaciones. Andan de ocio y con cartera llena por el deber cumplido, pero el de la complicidad.


Aún tengo alojado en mi correo electrónico un archivo que una fuente de la Auditoría Superior del Estado me hizo llegar en 2010. Se trata de un documento en PDF, es el Informe Final de Auditoría a la Cuenta Pública 2009 de Gobierno del Estado. Es un documento muy extenso en el que se precisan las observaciones administrativas y financieras por dependencia y entidad pública del Gobierno.


En la correspondiente a la Secretaría de Finanzas, entre las observaciones hechas por la ASE aparece, la correspondiente al Crédito de Mil 500 millones de pesos. Dice: “De acuerdo a los registros contables el saldo no aplicado al 25 de septiembre de 2009 por concepto del préstamo de 1, 500. 000. 000. 00 es de 561, 976, 384. 40, mismos que no es posible identificar a cuáles ejes estratégicos los aplicó la actual administración de acuerdo al Decreto 819 de autorización”.


Seis años después de que el gobierno de Fernando Toranzo Fernández fue incapaz de aclarar el destino de esa parte del crédito, la ASE, a la sazón, institución fiscalizadora y, la CEGAIP, la institución que debiera defender el derecho a saber y que debiera garantizar la rendición de cuentas, mostraron con sus acciones y decisiones, estar de lado del gobierno y su estrategia secretista.


Eduardo Martínez Benavente inició hace seis años una lucha tenaz, permanente y entusiasta por conocer el destino de esos más de 561 millones de pesos. Pensó que si Marcelo de los Santos no utilizó (tampoco se sabe si debida o indebidamente) todo el crédito, la administración de Toranzo estaría obligada a decir en que gasto el remanente.


Presentó solicitudes de información pública a los entes obligados, lo hizo una y otra vez, litigó contra ellos, ganó juicios de amparo. Se enfrentó al Estado y al final perdió, no porque no le asistiera la razón, sino porque básicamente nuestras instituciones están podridas.


Imagínese: el erario público está endeudado por los próximos 25 0 30 años y los ciudadanos no tenemos derecho a saber por qué. Esto es propio de un Estado autoritario, cerrado, un estado caciquil y corrupto.


Martínez Benavente recibió de la CEGAIP una notificación, es del pasado 16 de julio. En ella, palabras más palabras menos se le informa que el asunto de su petición de información a la ASE está cerrado, que esa institución ya entregó la información requerida y por tanto, asunto terminado.


El acuerdo está firmado por Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo, Oscar Alejandro Mendoza García (ex empleado de la Secretaría de Finanzas) y por el supernumerario, Miguel Ángel Ruiz Martínez.


Martínez Benavente, vale la pena aclarar, no recibió la información solicitada, sino una serie de datos inútiles que no relevaban nada sobre su petición original: a todas luces, la intención de la CEGAIP era la de enterrar el tema, sepultarlo bajo una lápida de hormigón.


Y lo lograron.


El mapa para buscar el hilo de la impunidad no es para nada complicado. Oscar Alejandro Mendoza García hoy comisionado de Transparencia era empleado de la Secretaría de Finanzas con Jesús Conde Mejía.


Claudia Elizabeth Ávalos Cedillo es hija del doctor Roberto Ávalos Carvajal, amigo y compadre del gobernador Fernando Toranzo quien la recomendó ampliamente con los diputados para hacerla comisionada.


Yolanda Camacho Zapata primero fue empleada y luego comisionada y luego presidenta de la CEGAIP gracias a su parentela y a sus apellidos. Sabe más de cabildeo para escalar cargos que de transparencia, eso está probado: logró la presidencia de la Comisión gracias a Cándido Ochoa Rojas, lo que apunta a saber por dónde andan sus lealtades.


Ella se excusó en el colmo del cinismo porque adujo que su parentesco con el titular de la ASE, Jesús Martínez Loredo le impedía conocer la queja de Martínez Benavente contra la ASE. Eso no significa nada en los hechos, como presidenta de la institución impulso con denuedo cerrar el capítulo de los mil 500 millones de pesos.


Antes de Martínez Loredo en la ASE, estaba Héctor Vidente Mayorga Delgado, funcionario de primer nivel en la secretaría de Finanzas en el gobierno de Marcelo de los Santos. El Contador lo recomendó a los diputados para el cargo de auditor y como usted sabrá, nadie podía ni nadie puede decir no al gobernador.


Durante su estancia en la ASE, Mayorga utilizó todos los medios legales y trampas extralegales para negar la información del crédito, lo cual, es natural en tanto que actuaba como empleado del gobernador. Con el cambio de gobierno, Mayorga siguió actuando como empleado del gobernador por conveniencia hasta que salió del cargo.


Luego llegó Martínez Loredo, también ex funcionario de Finanzas, era Tesorero. El gobernador Toranzo lo impulsó para llegar al cargo de auditor y éste ni tardo ni perezoso dio muestras de porque lo pusieron: la cuenta pública 2014 del gobernador tuvo observaciones por apenas diez millones de pesos. Es decir, colocó al gobernador en un altar y no lo ha dejado de adorar por la tanta santidad que le rodea.


Total, seis años después el asunto está legalmente cerrado. La ASE y la CEGAIP se tardaron, pero al final le han rendido buenas cuentas a un gobernador que sospechosamente nunca quiso que se supiera qué destino le dio a 561 millones del crédito de mil 500 millones de pesos de Marcelo.



Es  notable e incontrovertible: En San Luis Potosí, en cuanto a temas de trascendencia que aroma a corrupción, la transparencia, la rendición de cuentas y el derecho de acceso a la información pública simplemente no existen.

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