lunes, 31 de agosto de 2015

Feliz cumpleaños opacidad, les desea la Cegaip

El viernes 28 de agosto de 2015 a las catorce horas con doce minutos cumplió su primer aniversario la Queja 308/2014-2. Es su primer año de vida en rincones de la negligencia de la inútil Comisión Estatal de Garantía de Acceso a la Información Pública.

¿Si una institución pública es incapaz de resolver un asunto de su competencia durante un año, no estamos ante una institución inútil para la sociedad?

En efecto, el viernes cumplió su primer año esa queja y no hubo pastel, globos, confetis ni mañanitas. No es que a los comisionados de transparencia les haya pasado por alto un día tan especial, puesto que deben estar muy orgullosos de su “retoño” al que han visto crecer en fojas y pretextos durante los pasados 365 días.

Puede que muchos no lo sepan y que a pocos les interese, pero es sabido que la información en manos del gobierno es propiedad de todos. Todos tenemos derecho a conocer esa información salvo en casos excepcionales que señala la ley. En principio, los ciudadanos tenemos derecho para acceder a esa información y las instituciones públicas están obligadas a garantizar ese derecho.

Eso en realidad no es tan difícil de entender, no se trata de un tratado sobre la composición atómica de los cuerpos celestes, tampoco es una fórmula es un tratado en jeroglíficos o en lenguas primitivas acerca de la peste en el medioevo.

Es simplemente satisfacer el derecho a saber.

Como es ya cosa pública desde hace años, en la Comisión de Transparencia y Acceso a la Información Pública eso no les importa, es decir, les tiene sin cuidado o lo que es lo mismo ni les va ni les viene.

Tan es así que un recurso de Queja que se debió resolver en un mes, ya cumplió un año el pasado 28 de agosto sin tener resolución. Violan su propia Ley y siguen impasibles, impertérritos  y confortablemente cómodos con eso.

La Queja cumpleañera es la relativa a la clasificación de información reservada que otorgó la Secretaría de Desarrollo Económico al Convenio firmado entre la empresa alemana BMW y el Gobierno del Estado de San Luis Potosí.

Ese recurso legal interpuesto por Eduardo Martínez Benavente le fue turnado a la comisionada presidenta de la CEGAIP, Yolanda Camacho Zapata, responsable directa de que la queja haya alcanzado con  (des) dicha su primer cumpleaños sin resolverse.

La señora se ha prodigado en hacer lo que sea necesario para no resolver la Queja ni a favor ni en contra de la desclasificación, es decir, simplemente no atiende el fondo del asunto. Como se dice en torno a los conflictos que los gobiernos mediocres nunca resuelven: crea una Comisión y ya está, instala una mesa de diálogo y ya está, así nos vamos todo el sexenio.

Ese es el rango de actuación en la CEGAIP frente al convenio BMW-Toranzo: si es necesario violar la ley para no hacer nada, pues no hagamos nada, es al parecer el modus operandi en esa Comisión.

El pasado 26 de agosto, dos días antes del cumple de la Queja, el pleno de la CEGAIP resolvió dar un nuevo plazo para la entrega de “datos” por parte de la empresas Logistik a fin de que diga lo que le corresponda. Esta es una barbaridad, una empresa a la que la propia comisión calificó de “ajena a la queja” es la que parece tener más poder y peso que la misma ley.

Que las instituciones públicas nieguen información y lleguen a utilizar todo tipo de triquiñuelas para ello, no es de ningún modo una novedad ni mucho menos una sorpresa, es más bien la norma, pero en contrario, lo que si es, como diría algún presunto indignado, una “afrenta” a la sociedad, es la actuación de los comisionados locales.

Con casos como el de la Queja 308/2014-2, han abonado tanto a su descrédito que de levantarse una muestra demoscópica le estarían peleando fieramente el liderazgo en la pérdida de confianza ciudadana a los diputados y políticos.


Es patético: Eduardo Martínez Benavente quiso conocer el Convenio Gobierno del Estado-BMW y para tal efecto hizo uso de su derecho de acceso a la información pública. Como marca la ley presentó solicitud de información el 21 de julio de 2014, tras de lo cual espero pacientemente una respuesta en los términos de la propia ley.

Le dijeron que ese convenio y sus anexos están reservados con fecha 11 de julio y cinco de agosto de 2014.

De nuevo, siguiendo lo que dice la ley, el peticionario presenta su recurso de Queja ante la CEGAIP, lo cual ocurrió el 28 de agosto de 2014. Ilusamente cualquiera pensaría que en unas semanas todo estaría resuelto, puesto que si un ciudadano respeta la ley, cuanto más lo ha de hacer una institución.

Sin embargo, contrario a lo que le ordena la ley, la CEGAIP aun no resuelve: vaya paradoja, quien sigue al pie de la letra lo que dice la ley, no tiene respuesta y los que la tuercen tan campantes como siempre.


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