La
buena imagen de un diputado no necesariamente depende del suntuario gasto anual
que realiza el poder legislativo en medios de comunicación. Es decir, Chequera
abierta no mata desprestigio. Tampoco compra famas ni construye prestigios que
no sean fugaces, mucho menos es suficiente para dotar de simpatía, popularidad
e inteligencia al buen pagador. El dinero ayuda, pero no lo es todo.
En
su décimo informe de actividades el Consejo Ciudadano de Transparencia, cuya
independencia de acción y responsabilidad contrasta con la que ese órgano tuvo
cuando lo integraba un cuñado del entonces diputados Jesús Ramírez Stabros y un
maestro cómplice del PANAL y el SNTE, hay datos sobradamente sorprendentes que
ayudan a conocer el tipo de legisladores que hay en San Luis Potosí.
Que
no publican toda la información que de oficio deben publicar por mandato de la
Ley de Transparencia, que exista un rezago significativo en la publicación de
actas de las Comisiones, que perdure una opacidad notable el contenido de las
actas de la Junta de Coordinación Política, que den dinero a manos llenas para
quedar bien otros y mucho más, no resulta novedoso.
De
hecho, el listado de puntos negros es solo comparable con el demerito acumulado
en tres años.
Pero
lo realmente trágico es que todo siga igual. Las mismas recomendaciones,
observaciones, señalamientos o como se quiera llamar, se le han hecho a la
actual y a legislaturas anteriores.
Su
capacidad para la simulación es palmaria.
De
ese informe destaca por su relevancia el gasto en medios de comunicación. Un
gasto que lindó en los 28 millones 387 mil pesos. El promedio de la legislatura
casi alcanza los nueve millones de pesos anuales.
Peregrinamente,
los diputados, insisto en que igual que sus antecesores, creyeron
equivocadamente que si pagan a la prensa para que les den cobertura, eso sería
suficiente para aparecer en notas de ocho columnas todos los días.
Han
de pensar los diputados que con 28 millones 387 mil pesos comprarse una imagen
pública rechinando de limpia.
Tantos
millones de pesos para que después de tres años la pequeñez política de los
diputados quede intacta. Ninguno demostró nada, ninguno se ganó la confianza de
la gente, ninguno se debe sentir orgulloso por haber hecho basura de su
presunta representación popular.
Al
arranque de esta legislatura, había un padrón de 49 proveedores en los medios
de comunicación y tres años después, la cifra creció a cien. Por decirlo de
algún modo, compraron cuanto espacio de comunicación fuera y pese a eso su
categoría política no se movió un centímetro: dinero público tirado a la
basura.
¿Alguien
pensará que Crisógono Sánchez ha sido un diputado ejemplar, un diputado que
sostuvo su palabra y que defendió a la sociedad?
Solo
por citar un ejemplo, pero materialmente todos están cortados con la misma
tijera.
Los
diputados le pagaron a la prensa el equivalente a lo que la Cruz Roja
recaudaría en cinco años con su colecta anual en San Luis Potosí. Así se las
gastan los legisladores, así se gastaron un dinero que no era de ellos.
Así
compraron espacios en la prensa con la intención de que se les diera un amplio
despliegue informativo.
Dos
meses de 2012: 2 millones 701 mil 659.24 pesos.
2013:
11 millones 025 mil 167.96 pesos.
2014:
12 millones 699 mil 400 pesos.
Un
mes de 2015: 1 millón 966 mil 210 pesos.
Como
se podrá apreciar, es un promedio de un millón de pesos mensuales lo que se ha
gastado la legislatura en la difícil tarea de hacer interesante los dichos y
actos de los legisladores quienes, en todo caso, cuando se ganan la nota del
día es, gracias a sus escándalos y excesos, no por algún acierto.
Mal
negocio para la sociedad, mantener a políticos mentecatos que se llegan a creer
que si los publica la prensa es porque hicieron algo trascendente o
dijeron algo interesante, pero en
realidad es porque hay contratos publicitarios gracias a los cuales, se puede
publicar cualquier estupidez.
Hace
unos años, el abogado José Mario de la Garza Marroquín presentó al Congreso del
Estado una iniciativa de ley para regular los gastos de instituciones públicas
en medios de comunicación. Si no la lanzaron al bote de la basura los ofendidos
diputados, ojala se le pueda rescatar.
La iniciativa a que se refiere Antonio en su columna de esta semana fue presentada el día 11 de enero de 2013 y pretende generar un esquema de contratación de publicidad oficial que sea acorde con los principios democráticos, de transparencia y de rendición de cuentas. Desde esa fecha al día de hoy sigue esperando que alguien se tome en serio su trabajo y prepare un dictamen para ser discutida. Aquí se puede consultar dicha iniciativa: http://189.206.27.36/iniciativas/608.pdf
ResponderBorrarLos convenios publicitarios del Poder Legislativo en ningún momento están condicionados a que se hable bien de los legisladores, y eso lo podrá corroborar cualquier empresario de medios con el que se haya conveniado.
ResponderBorrarSe usan solamente para difundir campañas sociales sobre beneficios que (aunque algunos se empeñen en no reconocer), se han aplicado a favor de los potosinos, como la más reciente y que podemos observar publicada, respecto al correcto uso de la fuerza pública ...
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